lunes, 30 de octubre de 2017

636. Nuevas vertientes. Lunes 30 de 10, 2017.

Ya no ha importado nada más. Van y vienen los deseos. 
Tarde de domingo de mucha inquietud, escasez y falta de opciones en la televisión.

viernes, 27 de octubre de 2017

635. Viernes, friday. 27 de octubre, 2017.

A veces quisiera.
Saber en qué momento todo se fue a la chingada. Todo en mi vida siempre y cada vez un poquito peor.
¿A dónde te fuiste, estimado y fino amigo? Así se ha de sentir cuando se queda uno solo.

jueves, 26 de octubre de 2017

634. Jueves 26 de 10 de 2017.

El día de hoy, creo que supe qué pasó con el CEESTEM de Luis Echeverría. Siempre me intrigó ese gran proyecto de crear una suerte de universidad o centro de investigación dedicado a los países de América Latina, África, Asia, y sus formas de producción o de organización. Eso sí, la política no se iba a tocar. Si yo hubiera sido investigador o becario de ese lugar, habría enfocado mis esfuerzos en temas tales como las formas de producción agrícola en Bolivia, o un acercamiento a las organizaciones pesqueras del Perú. Tal vez algún proyecto más ambicioso como un estudio de introducción de la ganadería de pequeña escala en Marruecos, o la mecánica de resolución de conflictos en las comunidades rurales de Camboya. Igual y se valdría investigar la interrelación de las comunidades mayas de México, Belice y Guatemala. Todo un reto.

Gracias a Gugle, creo que vi fotos de las instalaciones de lo que fue este lugar de estudios e investigación, que incluso cuenta hasta el día de hoy con dormitorios para investigadores o becarios de otros países, que tienen nivel de hotel de mucho lujo. Están las fotos del interior. En serio, no parecen dormitorios universitarios sino habitación del Hotel Camino Real.

Pero si alguien se sabe bien la historia le encargo me lo haga saber. 
Mi conclusión es esta: que el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo cerró y sus instalaciones hoy son el Centro Interamericano de Estudios en Seguridad Social, dependiente del IMSS de Don Mikel Arriola.
En el aspecto urbano o del contexto, diré que lo poco que vi de San Jerónimo Lídice en la ciudad de México me gustó mucho. 
Un lugar muy arbolado, tranquilo y con bardas muy altas que deben cubrir jardines aún más grandes.

Algún día voy a filmar un documental sobre este fascinante y misterioso lugar. Lo que se supone que iba a ser, y en lo que terminó.

Menos mal que sus bonitas instalaciones no terminaron como un campus del TEC. No lo vaya a comprar Femsa para poner uno más.

Pero que conste que no he dicho que cuál Tec ¿eh?

miércoles, 25 de octubre de 2017

633. Sosiego, serenidad. Mi 25 de 10 de 2017.

Volví a beber. Esta vez el lunes por la noche. Hotel Misión. Una plática excelente con Kevin, desde Soda Stereo hasta Guns n Roses, pasando por Microdancing, una de las mejores canciones del rock en español de todos los tiempos. Acabé con un poco de Metallica y salí, acabado, derrotado. La tarjeta de crédito otra vez al tope, aunque trabajé hoy por la madrugada y digamos que quedé tablas con mi empobrecido plástico.
Lo que no entiendo que pasó fue cómo terminé en el restaurante El Huacal, de calle Juárez, ni cuánto tiempo estuve en ese lugar, ni cómo de repente abrí mi cartera y no tenía más que cuarenta pesos. No sé si pagué la cuenta. Al punto del colapso, un mesero me platicaba una y otra y otra vez que los viernes y sábados no se puede ni caminar en ese lugar. Dios me libre de que me vean doscientas gentes en el estado en que andaba.
Yo ya había perdido mi sentido de identidad. En una de ésas, era un habitante de la oscuridad, sin nombre, sin recuerdos, y lo peor, sin efectivo. Al poco tiempo me abordó otro joven, Manuel. Respetuoso, pero no me dio confianza. Dos veces le pregunté si era empleado del lugar y en lugar de responder sí, cerraba los ojos y asentía con la cabeza.
Lo ví demasiado bien presentado, y mucho más arrogante que los otros trabajadores. Al final concluí que debía ser hijo del dueño, un señor de pelo entrecano y lentes intimidantes, que desde la caja registradora nos miraba a los dos con sospecha y severidad. 
Salí a la noche y compré una coca cola en un Oxxo cercano, del lado opuesto de la calle,  para el maldito bajón. Y no recuerdo cómo llegué a la casa. Desperté con mucho miedo, a la una en punto de la mañana, con el envase de refresco a la mitad descansando sobre el buró, todavía frío.

Y una y otra vez me vuelvo a decir que ya no puedo seguir así.
Mi estímulo fue ver al señor Damián Alcázar de antagónico en una suprema película de terror psicológico del año 1994: Tres minutos en la oscuridad. La botella de José Cuervo en todo su esplendor. Derecho y en shot de cristal, con una rebanada de limón nada más. Pero don Damián se tomaba uno y medio, y allí terminaba la conversación con un temeroso y muy inexperto Armando Araiza. La realidad es, y ni hablar más.
Me duele no poder cambiar, el reconocer que no puedo seguir más así.
Tengo que aplicar la teoría de restricciones:
1) Guardar con llave la tarjeta de crédito.
2) Pedir una nota de consumo por adelantado y consumir no más de cuatro copas por ocasión, no más de dos ocasiones por semana, de preferencia una porque hacerlo dos es ya bastante peligroso.
3) Debo admitir que la teoría de restricciones funciona, al menos mi muy particular interpretación de ésta, porque ni siquiera he hojeado la primera página de La Meta de Goldratt. Identifique una restricción. Si no hay tarjeta de crédito, entonces no hay manera de usarla, por ejemplo.
4) Lo mejor sería no volver a beber nunca más, igual que el maestro Hugo Hiriart, igual que el maestro Ignacio Solares, Luis de Tavira, Christopher Domínguez. Sí se puede, claro que se puede.
5) No puedo seguir así. Para un cambio exterior falta un cambio en el interior.
Gracias.

domingo, 22 de octubre de 2017

632. Seiscientos treinta y dos. Domingo 22 de 10 de 2017.

El movimiento del péndulo me sosegó.


Hace un rato me acordé de una muy buena novela policiaca que leí allá por el año 2000, cuando estaba de moda una telenovela donde salía la entonces joven Laisha Wilkins: Locura de Amor. También salían Adamari López y la hija del señor Alejandro Camacho, Francesca Guillén.
Resulta que me recuerdo varias veces leyendo este libro mientras veía o trataba de ver esta historia de televisa, que se transmitía de lunes a viernes creo que de siete a ocho de la noche, cuando uno ya estaba en casa después de las clases del TEC. Claro que ni la telenovela la veía a diario, ni el pequeño libro lo leía todos los días.
La historia era sobre narcomenudeo, los niños de la calle, la vida en la ciudad de México, un personaje-pretexto amigo del protagonista, que tenía un puesto en un tianguis y se la pasaba leyendo a Cioran. El título era La Música de los perros y la publicación data del año 1993 si no me equivoco. No estoy hablando del autor de "Música para perros" Alejandro Paez Varela. Aquel es un libro distinto, de otra época.
Si alguien supiera el nombre del escritor, aquí lo publicaré y lo agradeceré. Igual y ya quedó en el pasado, no tanto como la telenovela con la que acompañaba esas breves lecturas de más breves olvidos de la realidad de ese TEC, que cada vez aborrezco más.
Ahí te encargo si sabes algo.

viernes, 20 de octubre de 2017

631. Es. Viernes 20 de 10 2017.

Escucho en el programa de Fernando del Rincón al maestro J. J. Rendón, estratega político, activista, sicólogo, publicista y profesor:

"Cuando hay un triunfo, las cosas raras y extrañas que pasaron en el camino, se justifican".

Pienso en cuando terminé mi Maestría en Administración de Negocios, a tiempo y con calificaciones que me llenan de orgullo. En medio, antros, una enfermedad que curé a base de Cefalexina y Gatorade, y libros de emergencia que compré en la papelería Juárez del centro de la ciudad, con temas tan esotéricos como metodología de la investigación en temas contables o un texto de bachillerato sobre comportamiento organizacional donde había mucho contenido teórico pero ni una sola herramienta de diagnóstico  y a seguir buscando...

También pienso en el momento de aquel lejano 2007, año en que concluí mi Maestría en Sistemas de Calidad, a destiempo, con calificaciones buenas pero que me costaron noches completitas de desvelos, y mucho, mucho dinero y más tiempo.
Tantas cosas que pasaron en el camino: antros, viajes en autobús a Tampico, donde una vez un horrendo chofer casi me golpea porque cambié la hora de salida del boleto, llegadas a la biblioteca, una conversación surrealista con Michelle Macedo, correos electrónicos con críticas maratónicas sobre una tarea de un tema de Administración del Conocimiento, que es una materia que ya no sé si sea eso, materia vigente. Y se me va el aire porque nunca me quedó muy claro qué era realmente: uso de software, una estrategia de negocios o una curiosidad del momento. Y también una lista de calificaciones volátiles en Sistemas de Control de Procesos, donde al final mi promedio fue 89 y bravo, bravo, bravo.

Y entonces aprendo que tantas cosas tan raras que pasaron, hasta las puedo hacer accionistas de estos triunfos. 
Algo de razón tiene el Maestro Rendón.
Será.

Iré pronto, muy pronto por un nuevo sueño académico.

lunes, 16 de octubre de 2017

630. La pantalla. Lunes 16-10-17.

Ayer domingo fue un triunfo haberme quedado en casa. Sin embargo, me ganan la ansiedad, las dudas, y nada más a veces, la apatía. Comencé por fin a trabajar en forma después de las tres de la mañana, luego de una tarde de pensar, buscar arquetipos arquitectónicos (tipologías) y sí, después de ver el maratón del añejo programa The Closer (el cierre) y dos o tres episodios de The Mentalist, donde sale la guapísima Robin Tunney. Luego me entero que ambas series tienen años de haber llegado a su fin.
Mi situación financiera sigue mal. Yo me la busqué y tendré que pagar esas cuentas de tarjeta de crédite. Hoy aboné los primeros mil pesos, que fue todo el dinero que gané hoy y sé que es todo lo que veré esta semana. Sí, la arquitectura.

sábado, 14 de octubre de 2017

629. Simón. Sábado 14 de 10 de 2017.

Sí, a veces me ganan mis decepciones. No acabo de entender por qué hay egresados del Tec de Monterrey que ven a otros egresados peor que basura proletaria. Así me han llegado a ver y lo que es peor, a tratar. 

No me cabe en la cabeza que gente que debe estar agradecida con la vida por tantas cosas, sobre todo en lo económico, ya no en lo político,  sean tan malas personas. Cada personita de esta comunidad que saludas y nomás se te quedan viendo...

Lo más triste de esto, es que con estas disparidades en el ingreso económico entre unos egresados de la institución y otros, y sobre todo tomárselo tan en serio, ellos, yo no, jamás tendremos aquí una asociación EXATEC.
Próximamente.

viernes, 13 de octubre de 2017

jueves, 12 de octubre de 2017

627. Jueves 12 10 2017.

Sigue faltando algo para que se cumplan mis sueños y mis metas. Si no pido tanto, nomás un empleo donde más o menos me paguen. El chingado Jetta ya no lo quiero, voy a viajar en camión urbano como siempre. Lo prometo.

Pero necesito ayuda. Por favor.

626. 12 de 10 de 2017. Jueves.

Veo en Youtube el programa Conversaciones con Ricardo Garibay. Sus invitados: Germán Dehesa y María Pía Lamberti. Y luego pienso cuánto ha cambiado este país.

miércoles, 11 de octubre de 2017

625. 11 de 10 de 2017, mi.

En algún momento tendré que asumir la responsabilidad de esas decisiones que todavía hoy estoy pagando. ¿Cómo rectificar el rumbo de una buena vez?

Es que gana el cansancio. Trabajar en una tarde de domingo, se ve imposible, pero lo he hecho antes, y tengo que demostrar que puedo.
Mis finanzas personales, por lo pronto, mal. Algo habrá que hacer.
Paco, lamento mucho el momento difícil. Te mando un saludo y no dejo de acordarme de ti.

viernes, 6 de octubre de 2017

623. Reflejos. Viernes 06 de 10 2017.

Igual y no es el fin.
Puede ser una transición.
Encontré un local desocupado en la Calle Carranza casi esquina con Comonfort, pero está muy cerca de otro despacho de muchos años. Tal vez por eso la razón de la vacante.

En la misma vía, pero a la altura de Escontría, esto es, algunas cuadras más al sur, recuerdo el lugar que ocupó durante los años 90 el establecimiento Spencer, de globos, tarjetas de presentación y el papel para regalo más fabuloso de todos los tiempos. Una anécdota: buscando un statement, forré una libreta Scribe profesional de cuadro grande con un pliego que retrataba a Charlie Brown y demás personajes de Schulz. Estaba destinada, el doloroso y horrendo semestre siguiente, a guardar los apuntes de teoría del concreto reforzado. En la segunda clase, con el miedo del nivel profesional y el reto en lo númerico y por el volumen de trabajo, cambie el estampado por uno más discreto. Arranqué el papel, y adiós. Todo llega, tarde o temprano, a los malos recuerdos de carrera profesional. De no haber sido por una mezcla de habilidad, que la tuve en un momento de desesperación, de extrema cortesía con mis últimos profesores y finales esfuerzos que no sé ni de dónde salieron, pude terminar antes de lo esperado, y eso que ya tenía años de atraso. Si no, creo que mi título profesional hubiera salido hasta diciembre de 2005. Terrible.
Necesito un local propio, cerca de aquí. Pero en chinga.

622. Accesos. Viernes, 06 de 10 de 2017.


Tantas cosas para platicar. Primero, el reclamo de la chusma: ¿y usted si es arquitecto por qué no tiene dinero? ¿y no que los que son egresados del Tec de Monterrey siempre salen con trabajo? ¿para que quiere que pase por usted para hacer la medición, que no trae su camioneta? 
De repente dan ganas de mandar todo a la vil chingada.
Ya me dirán, que la búsqueda es una cuestión personal. Lo cierto es que el resentimiento que comparte la mayoría de la gente de una ciudad corrompida y empobrecida, me está contagiando a mí. También me siento desconcertado, desanimado, negativo, con un enorme rencor que no sé cómo eliminar o canalizar hacia un ámbito más constructivo. Recuerdo los días de escuela, en que había otras decepciones: la falta de una computadora, la desesperanza al salir de la clase sin empleo, el odio hacia los demás compañeros porque ya no eras un amigo, sino un enemigo en potencia que se iba a pelear contigo por el mismo pedazo de pan, frase de un soez inmejorable, dicha por una arquitecta egresada de Harvard, toda una buscachambas de gobierno muchos años después, y con esas geniales frases saliendo de su boca, soltera. Y con la misma carta de presentación desde hace veinte años: "Mi nombre es Alicia González, soy arquitectaaa, y tengo una Maestría en Harvard, la situación está muy difícil muchachos, no hay empleo ni dinero y todos nos vamos a estar peleando todo el tiempo por el mismo pedazo de pan"...Optimismo non plus ultra.
Quise llamar a Daniel Sepúlveda González, compañero de Análisis Urbano y Diseño Avanzado, que hoy me dice llama cuando quieras de todos modos no voy a contestar el teléfono. Me acuerdo del desleal y detestable Fernando Braña, de Ciudad Victoria, con modales de muerto hambre funcional, pues no esperes de él ni un vaso de agua. Así por el estilo. El director de carrera, un sujeto de nombre Juan Carlos López Amador, con complejo de hijo de Andrés García, que no recibe a nadie, a pesar de que su trabajo (¿para eso le pagan? ah!, es arquitecto entonces no le pagan ni madres) es precisamente recibir a la gente, ser un orientador, un consejero de alumnos y yo espero que de egresados, pero no, la puerta siempre va a estar cerrada.
Pues ya no aguanto, será a vender dulces afuera de la central de camiones urbanos, y nomás que no me vayan a pedir una cuota, porque, ya ve que soy arquitecto, ni dinero tengo.

domingo, 1 de octubre de 2017

621. Tiempo de llegada. Domingo 01, 10, 2017.

Con la noticia de que una nave industrial, hoy en desuso, ubicada al sur de la ciudad, a la altura de una sucursal de Soriana, será muy pronto, una nueva negociación dedicada a la venta de productos en el área metal-mecánica. Llega la asociación de recuerdos. Primero, lo lejos que me parecía ese lugar del sector formado por los fraccionamientos Lomas Oriente, Yuejat, San Luis Poniente, y por supuesto la central de autobuses.
Hoy todo es más cercano. Hay más gente, eso ni se duda un segundo, y lo que pesa, más ruido, basura y malestar. 
El otro recuerdo que vale la pena comentar es que yo conocí de cerca la industria del acero. Fui casi casi empleado de PROLAMSA, una enorme fábrica ubicada al norte de Monterrey, allá en esa larga avenida que pasa de un nombre a otro y que termina llevándote a la carretera a Nuevo Laredo. En ese lugar participé en una actividad de mejoramiento del área de embarque y transporte, así como en encuestas de calidad en el servicio y el uso de la manufactura esbelta, esto es, la eliminación de lo que se conoce como "muda" o desperdicio. Todo en el contexto de una materia llamada ingeniería de productividad, cuando estudiaba de manera presencial mi maestría en el Tecnológico de Monterrey (sí, cursé cuatro materias de manera presencial y ya no pude más por culpa del bendito dinero, que no es paradigma, es una puta realidad).
Perfiles PTR, redondos, escuadras, montenes, y un largo etcétera formaron parte de mi realidad cotidiana durante algunas largas semanas. La mía personal y la de un equipo de estudios que, no lo dudo, marcó un parteaguas en mi vida. Anita, Eliud, Oscar y Gil: de ellos todavía tomo enseñanzas y frases, de ellos recupero recuerdos que me han ayudado a seguir adelante. Gracias al particular mensaje que en cierto momento cada uno me dio, he llegado a reencauzar, en momentos de apatía y desolación, mi escasa tranquilidad. Corría el año 2002.
Hoy solamente ha perdurado la amistad de Gilberto. 
Espero volver a verlos a todos. Yo se que sí.
Tal vez los volveré a saludar, yo sé que va a pasar algún día nada lejano. Igual y sea el de la inauguración de esta nueva plaza comercial dedicada a la venta de esas piezas que forman muebles, edificios, anuncios espectaculares, ventanería, puertas, pásele ya abrimos.
Gracias.

648. Viernes 17 de noviembre, 2017.

1. Después de muchos años, me he dado cuenta el día de hoy, que la semana solamente tiene cinco días. Es relevante porque era algo que habí...