sábado, 16 de diciembre de 2017

661. Sábado 16 de 12 de 2017.

La falta de malicia ha sido el origen de la mayoría de mis derrotas. La desgracia me sigue y ya me alcanza. Terrible la historia de la infamia electoral en el estado mexicano de Tabasco en 1994. ¿De dónde sacó Roberto Madrazo tanto y tanto dinero para financiar una campaña electoral para una elección de gobernador que apenas ganó? Setenta y tres millones de dólares según pruebas documentadas. ¿De dónde tanto dinero? ¿De rifas, tómbolas y sorteos organizados por su partido? ¿De su propio patrimonio? ¿De las monjas de la caridad acaso? Y por último ¿vale el beneficio para un costo tan alto? Mi falta de malicia me hace dudar.
En 2017 los adversarios se unen. Esteban Moctezuma regresa a la política, acaso para enmendar, redimirse o porque ya no le alcanza el dinero. Él tendrá que decirlo pronto.
Con anécdotas así, odio un poco mi realidad personal, la de este absurdo país, la de los bandidos, no usaré otra palabra, que nos gobiernan.

viernes, 15 de diciembre de 2017

660. Viernes 15 de 12, 2017.

Para Gilberto Vázquez López, con cariño.


Anoche descubrí la historia de la película Borgman (2013). Lo digo así, porque he leído sobre ella y no la he visto, pero pronto lo haré, pues está disponible libremente en Youtube. Es una obra donde las preguntas que van surgiendo no tienen una sola respuesta, lo que da lugar a muchas reflexiones posibles. Todo comienza con una expedición de cacería dirigida por un sacerdote, apoyado por gente armada que van al bosque a buscar algo o alguien, que resulta ser el protagonista descansando bajo tierra.  Su eventual fuga da lugar a la segunda parte, en que llega a la ciudad y toca a la puerta de una casa y termina apoderándose de una familia entera. El personaje, sin duda alguna, es el mal mismo. Y hasta aquí tenemos una metáfora de lo que ha pasado en algún país de América Latina desde hace algunos años.
Un sacerdote (o presidente de una república) que sale de cacería al bosque ayudado por gente armada (¿un ejército?) en una búsqueda para exterminar algo que está oculto, sea bajo tierra, tal vez habitando una cueva o quizá el interior del tronco de un árbol. En fin, que lo que termina pasando es que los cazadores despiertan a la presa y ésta se les escapa. Luego llegará a la ciudad, sin otro propósito que causar estragos. Pero la plaga que no se pudo exterminar mientras dormía, tiene que tocar una puerta primero. La familia que se describe en el filme puede ser una ciudad, una región o hasta la nación entera.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

659. Miércoles 13 de 12, 2017.

Según Milton Friedman, los almuerzos gratis no existen. ¿Será?

Alguien más paga la "gratuita" credencial de elector del INE. Alguien más paga la colegiatura de las universidades públicas de México, y de los CCH's, lugar donde algún día estaré de oyente rebelde. Alguien más paga las pistas de hielo, los conciertos en el Zócalo, las playeras multicolor de un candidato en campaña. Pero en algún lugar debe haber un lonche realmente gratis.

Tanto qué opinar. Recuerde que este señor no nada más fue un economista, cosa que sólo algunos son. También fue un pensador. Cosa que todos podemos ser.

martes, 12 de diciembre de 2017

658. Martes 12 de diciembre de 2017.



La Ciudad que camino

Me declaro como un escritor que primero imagina y luego se informa. Pero no hay razón para el miedo. Siempre habrá manera de rectificar.
Leo un artículo en la revista Proceso sobre el conflicto postelectoral en Honduras: todo apunta a que el actual presidente Juan Orlando Hernández logrará la reelección, en medio de los señalamientos al Tribunal Supremo Electoral, en el sentido de que no es un organismo ni imparcial ni independiente. Cualquier parecido con México es mera coincidencia. Pero a donde quiero llegar es a un proyecto impulsado por la administración orlandista, llamado RED, abreviación de Regiones Especiales para el Desarrollo, en el país centroamericano. Entre las actividades de RED se encuentra promover la creación de ciudades chárter, que sería algo así como urbes construidas por empresas transnacionales, donde vivirían obreros y empleados, y en donde ningún Poder, ni ejecutivo, legislativo o judicial, podría tener injerencia ni en su gobierno ni en su toma de decisiones. Surgen muchas preguntas: primero ¿cómo carajos se construye una ciudad desde cero? como arquitecto diré que el origen de la ciudad es la vivienda misma. Viene después el comercio, los centros de culto, el consultorio médico, el herrero, el carpintero, y a lo lejos, tal vez en la cima de un cerro o montaña, el Castillo, como en el cuento inacabado de Kafka, donde vive el gobernante, el señor feudal, o en el caso de nuestro hermano país, los directivos de la empresa transnacional. Luego ¿se podrá entrar y salir libremente de la ciudad chárter? más aún ¿será un centro de producción exclusivamente? esto es ¿vivirán mujeres y niños? si es así ¿qué decir de los parques y áreas verdes? ¿habrá juegos infantiles? ¿teatro al aire libre donde ver a Cepillín cantar y bailar? ¿alguna zona roja donde jugar billar, beber una cerveza helada o cosas peores, como platicar con ficheras sobre la prosa de Borges o las ideas de Robert Venturi? La pregunta más importante ¿habrá una sucursal de McDonald's?

lunes, 11 de diciembre de 2017

657. Lunes 11 de diciembre, 2017.

Trato de hacerme a la idea de que los paradigmas son precisamente eso: modelos susceptibles de cambio. Lo que vale hoy, no necesariamente valdrá mañana. Recuerdo esos anuncios en periódicos de circulación nacional: "No egresados UANL". Por fortuna eso ha cambiado. Para mi desgracia esos anuncios donde se leía "sólo egresados del ITESM", también. La calidad educativa se ha alcanzado creo que en la mayoría de las instituciones. La pregunta obligada es ¿qué tanto nos falta para llamarla realmente calidad?  me refiero a una que esté a la altura de Estados Unidos, Canadá, España. ¿Son acaso los planes de estudio? ¿Tal vez las formas de enseñanza? ¿Son los libros que han dejado de leerse? ¿Son los profesores mismos? Mi queja de la educación que te dan en el Tec de Monterrey: más tarea de la que puedes hacer, sobresaturación de información, clases a las que no puedes dejar de ir so pena de repetir del curso, y al final ¿qué diferencia sobre otros lugares? Me atrevo a decir que ninguno y que rabia me da.
Echo un vistazo a la sociedad. También  ha cambiado. Mucho y muy rápido. No dejaré de sorprenderme porque nunca como antes ha habido tanto desempleo, y al mismo tiempo tanta abundancia: celulares, autos nuevos, tarjetas de crédito, pizzerías.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

656. Miércoles 06 de 12 de 2017.

Y nada más.
Quisiera saber dónde estás, estimado Paco. El fin llega pronto, creo que siempre es así.
No funcionó el haberme integrado a una asociación EXATEC. Estamos demasiado lejos, y hasta que no haya tecnología acorta distancias mejor que el teléfono del negocio de mis padres no funcionará ningún intento. Sentí mucha tristeza cuando supe que iban a celebrar una posada, y ni modo que vaya. Ni dinero, ni tiempo, ni una finalidad realista o práctica, o algún beneficio tangible, ahora que estamos en la civilización del pragmatismo, que de poco ha servido porque nunca como antes ha habido tanta violencia y crimen entre nosotros. Nunca como antes ha habido tanta desconfianza. 
Paco, ¿dónde estás? A partir de aquel día las respuestas ya solamente serán mías.

domingo, 3 de diciembre de 2017

655. Domingo 3 de 12 de 2017. Otra historia de la arquitectura contemporánea.







En eso estaba. Tenía que doblar varias playeras de manga larga, después de separarlas por tallas. Debajo de la tabla pintada en un azul rey deslavado, hay unos cajones abiertos. Sobre el firme de cemento pulido, sin vitropiso pero limpio, unas grandes bolsas de plástico transparente que guardan cientos de pares de calcetas. El cliente termina pidiendo el color o la talla que muchas veces ya no hay. Apuntar, resurtir, y acumular a lo que no se vende. No sé cuánto tiempo duré de espaldas al mostrador. Estoy a unos pasos del tianguis municipal y me siento parte de él. La música, el ruido, la vida, las dudas.
Una señora de unos sesenta años acompaña a otra mujer de veintitantos. Ambas son delgadas, visten shorts y blusas en tonos pastel. Pero ya se empieza a sentir el fresco de la media tarde en esta época del año. Se adivina el frío, sí, mucho. Viene pronto y al menos estaremos a diez grados sobre cero. 
Mientras tanto las dos me piden playeras de manga larga, pantalones de algodón, calcetines gruesos, pantimallas para una niña. Si no hay variedad en colores no hay manera de vender.
En eso entró un hombre de unos cuarenta y cinco años, casi mi edad, pero muy descuidado, cansado tal vez, de pelo trasquilado, barba descuidada. Muy seguramente esa mañana no se había bañado. Tal vez tampoco la anterior.
Vestía un pantalón deportivo, de microfibra de poliéster. Una playera picada, a fuerza del tiempo y el cloro, un innecesario suéter amarrado a la cintura, en tono entre café y gris. 
El preguntó "¿usted es el arquitecto que hace planos?" Sic, sí señor.
Entonces la señora mayor me siguió pidiendo tallas, colores, un babero de algodón, me muestra los colores y no tendrá otros estampados.
El hombre se hizo hacia atrás. Miró el trafical allá afuera.
La otra mujer me pidió tobilleras, calcetines y ahora camisetas interiores.
Yo empecé a sentir pena con el hombre, al tiempo que sospecha, por esa pregunta no por lo redundante sino por un tono quejumbroso, y la tela del pantalón que crujía cada vez que el tipo ése respiraba.
La malicia aumenta el tiempo de espera de tu prójimo, creo. Las dos mujeres lo sabían bien, creo.
Aquél hombre empezaba a encabronarse, creo.
Cuando cobré la cuenta, que siempre esperas sea más grande, las dos salieron platicando, haciendo malabares con bolsas de plástico de otros lugares.

Él se acercó sin más y me dijo que hace unos años un Notario Público le había dado mi nombre y el lugar dónde encontrarme.  Ya me imagino. Ahí lo verá, doblando camisas, o leyendo el periódico, o regresando del banco porque ya no hay morralla, o esperando.

Lo tomo con sabiduría. Tal vez es parte del surrealismo mexicano: si en este país hay detectives que comparten despacho con tapiceros, plomeros y expertos en aguas profundas, ¿por qué no un arquitecto que vende ropa en un tianguis? y que es protagonista de cada historia de terror...Pero yo no soy un personaje de ficción.

Me platica de manera muy seria, con voz ronca y más cansada que su propia facha:
"Mire, lo que pasa es que yo vivo con mi familia en un terreno, bueno, mire, un pedazo de terreno, porque el dueño es un señor que tiene muchos años allí. Él dice que está de acuerdo y todo, pero que quiere donarnos, se llama donación ¿no, arquitecto? entonces el Notario me dice que no se puede hacer la donación, porque el señor del terreno no es familia mía, ni nada".

Yo saqué conclusiones, y traté de sugerir, o al menos continuar la plática, ya no sé si es un reflejo automático o la pura cortesía. "Entonces tienen que hacer una venta. El dueño del terreno le tendría que vender a usted. Sí claro. Entonces usted quiere una planimetría del predio, y hacer una subdivisión".

El tomó aire y tosió varias veces. Yo ya quería que alguien más nos interrumpiera. "Sí se va a hacer la venta de la fracción. Pero mire, arquitecto, en realidad el dueño del terreno nos dio chance de quedarnos en ese pedazo. Yo construí dos cuartos y ahí he vivido muchos años. Él está de acuerdo, se va hacer la donación, pero como si fuera una venta".

Yo fruncí el ceño. "Mire yo no soy Notario, pero si usted no es familiar, creo que no puede ser donatario. Tramite la venta y haga su escritura".

Según la doctrina, una de tantas causas del pecado es la malicia. Pero en mi caso personal, mi pecado más grande ha sido la falta de malicia misma. Pero ya no quiero decirme a mí mismo "idiota". Pero pregunté. Por idiota y falto de malicia ¿por qué mas?

"Oiga, pero cómo llegó usted a ese lugar y ¿por qué después de tanto tiempo quiere escriturar?"
El abrió los ojos lo más que pudo, y luego bajó la vista. Volvió a toser, para afinar la voz o darse tiempo.

"Pues mire. Yo soy una persona que nunca ha tenido nada. Un día me junté con mi mujer. Y nos metimos a ese terreno. Yo estaba muy joven. Mire, yo me lastimé la mano jugando al fútbol hace unos años, y desde entonces no puedo trabajar ¿sabe? la que trabaja es mi señora...ella. Yo nomás vengo a preguntarle a usted que nos haga el plano de la subdivisión, porque el notario, hace ya varios años, me dijo que yo lo podía encontrar a usted aquí".

"¿Y usted conocía al dueño del terreno? ¿Es amigo suyo?"

Otro arranque de tos. "No. Pero yo un día me metí al terreno. Le dije que no tenía dónde quedarme y él me dio chance. Luego construí mi casa y tuve hijos. Y ahí me quedé. Yo sé que el terreno no es mío. Por eso quiero escriturar la fracción. Mire, el señor del terreno, ya está grande, ya es una gente mayor, y él está de acuerdo en darnos ese pedazo de tierra".
Cuando hizo la pausa me di cuenta que estaba sudando, y que los clientes no entraban.

Yo me le quedé viendo. El ya no tosió, se siguió de largo el hijo de la chingada.

"Mire, es un señor que es dueño de un terreno. Es un hombre que vive solo. Él no tiene mujer. No tiene familia, ni hijos ni sobrinos ni nada. Él vive allí en su casa. Entonces yo llego y me meto a un pedacito nada más, en un rinconcito, pegado con el vecino, ahí están los linderos de malla ciclónica y alambre de púas, y allí mero yo construí mi casa. Yo no tenía dónde quedarme, y el tiene un terreno muy grande y no tiene familia ni a quién dejárselo, entonces yo me metí y ya. Pero ya le dije, yo me lastimé la mano, yo jugaba fútbol y ahorita yo ya no puedo trabajar".

Yo di un pequeño golpecito a la formica del mostrador, conjurando la buena suerte. Le tuve que preguntar.
"¿Usted nunca pagó renta o no le ha dado algún dinero al dueño por ese pedazo donde usted ha vivido todos esos años"

El negó con la cabeza. "Mire, el está de acuerdo en hacer la donación. Él tiene más terreno, muy grande, yo nada más voy a escriturar un pedazo, para eso necesito que usted haga los planos".

Yo suspiré y le dije por fin. "Traiga algún certificado parcelario, o alguna copia de la escritura, para leerla, y las medidas del pedazo de terreno donde usted está metido, y si está de acuerdo con mis honorarios, pues usted dirá. Si a mí alguien me pide un plano, yo lo hago".

Miró a la calle y resolvió. "Yo le traigo los papeles. Pero mire, yo no tengo dinero, pero sí necesito el plano".

Yo ya no le dije a ese hombre, que yo necesito también muchas cosas, muchas más, y tampoco he tenido dinero para comprarlas. Bendito Amazon, benditos aparadores de Liverpul, benditos anaqueles de Chedraui. Pero en lugar de eso le dije:
"Si puede pagar lo que yo le llegue a cobrar, pues trabajamos".
Él se salió del negocio, y durante un rato bien largo, ya no entró nadie más.
Yo pensé en el papel que podría traer: un croquis a mano, un certificado del registro agrario nacional, una escritura pública, un manifiesto de alta catastral. Y luego pensé en el momento en que yo decidí, más por suerte y por vivir la vida como he podido, que por vocación, quedarme solo. Y que un día alguien llegue y me quite lo poco que pueda llegar a tener, porque a la gente que se queda sola igual y por alguna ley no escrita, la pueden despojar bien fácil de lo poquito que pueda llegar a juntar, así sea un pedazo de terreno.

Ya llevo ocho días esperándolo, tal vez anunciándose con ese ruido molesto de la microfibra, la vos rasposa, los ademanes que nunca vi, de una mano inmóvil que no lo deja trabajar. Yo quiero ganar algo de dinero.

661. Sábado 16 de 12 de 2017.

La falta de malicia ha sido el origen de la mayoría de mis derrotas. La desgracia me sigue y ya me alcanza. Terrible la historia de la infa...