martes, 29 de septiembre de 2015

El dónde y el qué.

Anoche, navegando por ese catálogo de música increíble que es youtube, entre Vangelis, Enya, Gregorian Chants y no puedo dejar de mencionar ERA, este último que volví a disfrutar en la pequeña cafetería de algún hotel Real INN el año pasado (No escuchaba a Era desde más o menos 1991 hasta esa tarde de agosto de 2014).

Luego quise dar un paseo alternativo por el periodismo regiomontano, extraños giros que da el deseo y la necesidad. Algunos posts con María Julia Lafuente y el supremo Arquitecto Héctor Benavides, sobre seguridad pública, tecnología (una edición de Cambios donde se preguntan ¿qué son las redes sociales?), y muchos videos con la problemática de días previos a la elección del señor Rodríguez Calderón, "el bronco". El temor al cambio, natural en toda sociedad, y sobre todo en sus voceros, rumores, discusiones, pronunciamientos, y la defensa del territorio propio, pues un medio de comunicación es eso, un espacio que interpreta, ya que no hay periodismo objetivo y la Historia es lo mismo.
En esos giros me encontraba cuando descubrí un ángel que se dignó a visitarnos en la Tierra, y a sufrir el dolor de ser humano. No tiene categoría similar, en el arreglo Divino, a otras entidades como Lindsay Lohan. Digamos que es un ser inferior a la Divina Intercesora, pero superior en la categoría humana por su condición angelical.
Me refiero a Dulce Sarahí, la chica ésa que arrestaron una vez por que "la chocaron". La segunda vez porque se le olvidó pagar unas cervezas (es que los ángeles no usan dinero).
No puedo negar que está muy guapa. El segundo video que vi, que fue la segunda vez que la arrestaron, tenía look de ese personaje de la película "High Art" (1998) interpretado por Ally Sheedy, la fotógrafa Lucy Berliner.
Un fenómeno que se volvió viral, porque no hay ser humano que no esté fascinado con la belleza, con los ángeles caídos y con las debilidades humanas.
Lo que terminé preguntándome fue ¿en dónde estaba en aquellos años? Pues la historia de Dulce Sarahí se dio entre 2008 y 2009, y nunca más se volvió a saber de ella ¿Acaso ascendió al cielo? Yo había terminado mi maestría en diciembre de 2007. En 2008 empecé a trabajar más o menos de tiempo completo, en la tienda de mis padres y sin dejar de buscar algún empleo. Fueron días de frecuentar el restaurante de Buzios, que ya no existe y  de trabajar mucho en Arquitectura, pero a un precio muy alto pues los honorarios que ganaba eran muy pocos y la calidad del trabajo y los clientes mucho peor.
El año 2009 transcurrió en una campaña para gobernador muy interesante, luego la influenza y la crisis de inseguridad y miedo que estalló en mi ciudad y la región norte de Veracruz y puerto de Tampico.

Para 2010 tuve en mis manos el número de cédula de grado académico, y poco a poco comenzó otra historia, y aquí estoy. Esas cosas que ya pasaron y que volvemos a ver, nos hacen recordar siempre, quiénes éramos en aquellos días.
 
Gracias.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Sí, así es.

El desánimo se va con una buena taza de Decaf, un poquito nada más, de azúcar, y mucha agua. A lo largo de la mañana del domingo vi la gente pasar por la calle Porfirio Díaz. Pocas cosas memorables, en serio. Al principio la desconfianza, después un cansancio sereno. Paco me manda un mensaje de texto antes de salir: No se te olvide ir al Country Club y a misa y yo sonrío. No alcanza. Es chambear como "cualquier persona", o si viviera en Monterrey con algún trabajo miserable, hacer fila en Soriana o en WalMart donde el único diferenciador entre las dos cadenas son las donas glaseadas y los relojes Timex que no puedo comprar, pero algún día. Regreso a mi ciudad y me doy cuenta que no hace tanto calor, que la mañana se fue rápido, que no saludé a nadie conocido, que nadie fue a preguntarme cuánto cobro por dibujar un plano arquitectónico o de subdivisión, que no fui a Arteli a comprar una bolsa de papas chips con jalapeño que me urge tener, o una caja de barritas marinela, o ver si ya llegaron las latas de jamón endiablado Herdez que es un crimen no tener.
 
Entonces llegó la hora de cerrar el negocio de mis padres, a la casa, y aquí estoy y lo que más gusto me dio fue leer algunos temas sobre Diseño de Organizaciones y Comportamiento Organizacional, y que lo primero que aprendí fue que no son lo mismo, pero que se complementan.
 
Pasan los días y crece como bola de nieve.
 
Hace casi ocho días tuve un sueño donde se me apareció el Benji, buen amigo. Vamos a ver qué.

sábado, 26 de septiembre de 2015

¿Por qué?

A media tarde de hoy sábado en el negocio de mis padres, poco faltó para desplomarme. De repente sentí un bajón que sería parecido a una disminución de glucosa o algo así, pues yo no padezco de eso. Entre las lecturas, las noches sin mucho sueño y los pendientes que faltan. Entre la rabia que siento por el gobernador que se va, un inepto y bandido más, que ya se va, hinchado de dinero, y dejando a su estado "lo más querido" en una espantosa miseria, con una deuda insoportable, y el señor, a vivir a Estados Unidos, pues México es un país inseguro y muy feo, lleno de pobres, que lo son porque son flojos. 

Y los políticos del PRI son ricos, porque ellos sí son muy trabajadores, no porque sean bandidos.
Entre un nuevo gobernador que promete una administración humilde ¿qué no hay que pensar y trabajar en grande? Pero eso es en otro lado, aquí no hay nada de eso.

Entre el calor, la falta de ventas, el hartazgo, los trabajos que no llegan así sean mal pagados, y la lista de chácharas que tengo que comprar en Arteli y no puedo, pues estuve a punto de caerme y siento que ya no tengo veinte años, y que el tiempo no pasa así nada más, y que de seguro es la falta de sueño, de agua, de un gobierno mejor.
Y ni hablar. A aguantarse y a joderse ¿verdad? Porque hay que ser proactivos y pensar en términos de sistemas, como dicen en el TEC. Y que conste que no he dicho cuál TEC ¿eh?
Buenas noticias.
Un oasis cultural que es un tesoro. Sigo recomendando La Dichosa Palabra en el Canal 22. Sigo sacando fuerzas de allí, y también de la barra de opinión de Azteca 13. Suprema la intervención del maestro Boullosa sobre Puebla, la educación artística y el libro que todo mundo conoce pero que nadie ha leído "La Vida en México" de Madame (Fanny) Calderón de la Barca.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Pues qué.

Me aferro a la idea de que hay que esperar. No quedará de otra. Desde el 16 de septiembre no he impreso un plano en el plotter, pero eso sí, cambié los inyectores, los había comprado desde el año 2011 creo. Pero están intactos y parece que remediaron una variación de color en una impresión. De los honorarios que cobré, gasté 200 pesos en una propina a un camarada por un trámite que me urge solventar. Luego 424 pesos (los señores de cablemás subieron la renta del plan de la casa en 15 pesos, sin avisar y de manera por demás arbitraria).
Luego regreso a mi proyecto académico. No sé de dónde sacar fuerzas, no doy para más. Necesito ahora sí, pensar en términos de sistemas, de que el tiempo es escaso, que las restricciones son altísimas, empezando con la velocidad de internet, mi espacio de trabajo y que hay tomarlo en cuenta a la hora de hacer una tarea, o una actividad. Escucho a una chica que adivino joven y guapa, o más bien la leo y la siento en un foro de discusión: "esto de la Administración (de Negocios) siento que no es lo mío", luego regresa y dice (o la leo) que está batallando. En efecto, y no es consuelo pero ya es más de una. Las actividades no son tan obvias, hay que sustentar académicamente una respuesta o propuesta o análisis, y hay que leer los temas, al mismo tiempo que se avanza en la agenda. Yo espero, confío y trato de serenarme. Hoy un respiro, mañana no sé. Espero un resultado de una calificación (la primera ya la conozco y la compartí con Marco) y no quiero saber más.
No sé. Entre el escándalo de VW, que me suena a conspiración de las tres grandes, la visita de Francisco a América sin pisar nuestro México, la falta de dinero que se siente en el ambiente, y el cambio de un gobierno municipal que ya quiero que se vaya, trato de aferrarme a mi sueño.
 
Gracias.
 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ya se acabó el día.

Todo el día trabajando. Pero ya se acabó, it's over. Una reflexión. Las necesidades nunca se acaban. Me he dado cuenta que mi plotter HP 130 ya no da para más, y que mi PC Windows XP ya no da para más tampoco. Tendría que hacer una inversión inicial, conservadoramente de unos 40 mil pesos. Y eso sin comprar la licencia de AUTOCAD en grupo DeCo o con algún otro proveedor, y siento escalofríos.
 
Muchas cosas qué hacer que vienen y ni hablar.

martes, 15 de septiembre de 2015

El desánimo otra vez.

Me siento engañado por un trabajo que debía estar listo hace ya varios días y no puedo terminar. Diagonales capricho de las vialidades, que dificultan la estructuración y la propuesta constructiva.
Al menos debí haber cobrado el triple de lo que prometieron pagar, porque todavía no hay nada.
 
Por otra parte, muy mal el día de hoy. Me gana el miedo. No puedo ir a Arteli por cosas que necesito, indispensables para la vida como pan bimbo, jamón de pavo fud y galletas.
Lo bueno del día. Una plática con el ingeniero Dorantes, que me dio una sonrisa y una esperanza que duró 5 minutos. Me comentó algo así como que yo era un buen arquitecto, pero al último no le creí.
 
Gracias.
 
 
 
 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Total que siempre sí.

Ya vi que me bonificaron un cargo de más de 1000 pesos en una de mis tarjetas. Ahora resta esperar un pequeño envío de libros muy necesarios en un proyecto que viene. Espero que todo bien.
Entusiasmado pero muy desvelado. No sé cómo poner en orden una idea o una opinión sobre los temas que se manejan en ese proyecto personal del que hablo. No sé si el reto está a mi altura, o a la altura de mis circunstancias. Me invaden las dudas y no sé si las debilidades, los miedos o las francas carencias me harán tropezar como si estuviera en la frontera húngara. Sé que tengo que leer, informarme, practicar la entrada y salida de la plataforma. Paso a paso, pero a prisa pues ya se fue una semana y quedan tres cartuchos que quemar, nada más.

El aforismo del día o de una vida.

Mientras más cosas sé, me doy cuenta de qué tan poquito sé. Es el aforismo que deberé cargar toda mi vida.

Le digo a Paco que ya viene un fin de semana de Chico TEC. Seguramente tomó el jetta como a eso de las 5 de la tarde, saliendo del corporativo en San Pedro (o Monterrey, es lo mismo). Entre el tráfico de la ciudad, la salida y la autopista, llegó a Nuevo Laredo, y un rato largo más al puente internacional. Apenas a esta hora, el chico TEC va llegando a La Quinta Inn o al Embassy Suites. Al ratito, a cenar al Red Lobster, y mañana pues al mol.
Lo que no le dije a Paco ¿o sí? es que ese chico tec ha de estar bien panzón porque no perdona la cena, y la tarjeta American Express la ha de traer al tope.
Y que conste que no he dicho que cuál Tec ¿eh?

sábado, 5 de septiembre de 2015

No creo que esté mal.

Relativo, todo es relativo. ¿Será? Fue una frase que me ofreció Paco, después de una larga noche, y una larga mañana después, de culpa, tristeza y desolación. De nuevo las malas decisiones, las flaquezas y los arrebatos que me engulleron alguna vez, entre tantas.
El viernes vi el juego de fútbol, en la comodidad, o incomodidad de mi recámara, pues al mismo tiempo tuve que hacer alguna transacción infructuosa, producto de una novedosa página de internet en uno de mis sitios favoritos, que migró al futuro, pero que en el tema de compras en línea retrocedió, pues después de dos intentos, al parecer no pude completar la transacción, pero eso sí, el saldo de ambas compras se me "congeló" en dos tarjetas diferentes, lo que me llena de un ligero miedo en caso de que se me complique lograr el reembolso de parte de esa aún estimada empresa.
Después del juego, que no terminó hasta pasadas las once de la noche, entre comentarios, análisis y diálogos periodista - jugador, se me fue el sueño. Y el remedio fue seguir viendo televisión. Volví a descubrir entonces, la barra de análisis de TV Azteca. Todo empieza con una toma cerrada, de close up, del analista financiero David Páramo, que maneja muy bien los temas de finanzas públicas y economía en México. Otro espacio que vi con poca emoción, lo confieso, sobre una aplicación para alertas sísmicas de un brillante y joven ingeniero mexicano.
 Luego  me sorprendió una entrevista muy bien manejada de  parte de un joven líder de un partido político, y mejor conducida por el maestro Ricardo Rocha y Sergio Sarmiento. Luego una visita de ambos a un fascinante bodegón que resultó ser un taller del escultor Sebastián, y un paréntesis musical en otro rincón de la Ciudad de México.
Luego una cápsula de Pablo Boullosa, que al parecer se especializa en este espacio en temas de educación, pues ya había tenido la oportunidad, hace muchos viernes, de disfrutarlo abordando los mismos temas: la educación en México y la importancia del estudio de los clásicos. En esta última entrega, Boullosa trata de adaptar el juramento hipocrático a la profesión de la enseñanza. La última parte de su intervención, sublime para mí. Un manifiesto donde el maestro pone por encima al alumno, a la calidad de la educación, a la formación continua para mejorar sus habilidades y sus conocimientos frente a los educandos, y teniendo en todo momento un comportamiento ejemplar, en el aula y fuera de ella, dejando de lado el interés económico y anteponiéndolo a la noble labor de educar a la niñez y juventud. Conmovedor y convincente, y entonces vuelven mis días de estudiante de la materia de Teoría de Sistemas: que no importa tanto lo que decimos sino cómo lo decimos, y es que la calidad de la presentación y la fuerza de la retórica de Don Pablo, son superiores en el momento. La vuelta a la realidad matiza esa fuerza, sin anularla, y a la mañana siguiente me pregunté por qué ya no sentía tanta emoción por las palabras y las imágenes en favor un juramento hipocrático para la profesión de la educación, y pues sería que la realidad de este país impone cuestiones más allá de un juramento, ¿y cuáles son esas cuestiones? puede empezarse por la manera en cómo se vive en este país, en el estado de las escuelas, en la situación económica, incluso social, de las familias de esos niños. Aún así trato de convencerme en que lo que vi anoche puede en parte mejorar la calidad de la educación al tener profesores convencidos de su labor, que los hay y son muchos, pero es que faltan más, y faltan más cosas que un juramento hipocrático y el estudio de los clásicos para lograr una mejora real. Los bonos de los que habló en un noticiero Javier Treviño Cantú, quién sabe si serían el comienzo de asociaciones público privadas para construir escuelas de primer mundo, rentarlas a los gobiernos de los estados y ahora sí, que sean empresas las que se encarguen del mantenimiento y el buen funcionamiento de las aulas, en aspectos como áreas verdes, pintura, salones en buen estado, mobiliario, oficinas, la cancha de básquetbol, etcétera, y que el Estado nada más pague y se encargue de educar, y deje la construcción, conservación y mantenimiento de la infraestructura educativa en manos de empresas privadas a quienes reclamarles una gotera, la construcción de una barda, el mantenimiento de árboles, pasto y jardines, el cuidado de un pizarrón, una biblioteca o los mesabancos.
 
La barra de opinión de Tv Azteca, también incluyó un interesante programa de debate dirigido por el doctor Andrés Roemer, a la manera de duelo de box. El tema de anoche fue la medicina alópata contra la homeópata. Dos bellas, bellísimas médicas, que más parecían paisanas y compañeras del show de Sarah Jessica Parker, que profesionales de la salud. Argumentos buenos y aceptables, hasta ahí, en favor de ambas opciones, aunque se vio un poquito mejor la defensora de la homeopatía.
Cuando comenzó un infomercial sobre sartenes, me di cuenta que ya era muy tarde, y que al otro día tenía que estar en el negocio de mis padres. Ni modo. Pero la lección fue ésa, que mi inicial actitud reaccionaria contra la televisión abierta, ha cedido ante la calidad y el objetivo de entretener, por lo que deberé ser más relativo y menos rígido, en mis siempre injustificados prejuicios.
Gracias.
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Entonces me doy cuenta.

Me pareció ver a Eric Roberts en la serie de televisión Justified. Padre de una de las chicas más hermosas en la historia de la humanidad, Emma Roberts, y hermano de la actriz Julia. Lo recuerdo en "El Especialista" del director Luis Llosa, allá en el lejano 1994, cuando parecía que Sharon Stone iba a ser eterna.
Allá tenía expectativas, y parecía que el cine noirish había llegado para quedarse, pues los fines de semana anteriores había visto China Moon con Madeleine Stowe, mejor conocida como Rachel Munro, y días antes disfruté Color of Night con Bruce Willis. Entonces llegó 1995. Algunos años después, volví a ver el noir, sin tanta emoción, en los video homes cosecha 1993, que protagonizó Shannon Whirry, pero bien entrado el siglo XXI.
Hoy estoy en medio de un intento de la televisión de regresar, como yo, a mejores días, con una serie de zombies, ubicada en el ambiente urbano por excelencia, Los Ángeles. Y las reflexiones, los recuerdos, y las expectativas que nunca llegaron, me invaden.
Para empezar, me parece que hay pensarle un poquito en qué estoy haciendo, que he hecho y qué debo hacer, cuando veo que Aurelio Nuño, que tiene prácticamente mi edad, (él es más joven por unos meses) ha sido nombrado Secretario de Educación Pública, y yo trato de acordarme en qué punto las cosas pudieron haber ido mejor, pues lo malo es que el tiempo ya no puede regresar, y una vez que llegue el ApocalipsiZ, todo se pondrá un poquito más difícil.
 

536. Resplandores, engaños. 22042017.

La solución se torna dual, paradójica, en momentos de conflictos e incertidumbres. ¿A favor del progreso o de derroteros más tradicionales? ...