miércoles, 23 de septiembre de 2015

Pues qué.

Me aferro a la idea de que hay que esperar. No quedará de otra. Desde el 16 de septiembre no he impreso un plano en el plotter, pero eso sí, cambié los inyectores, los había comprado desde el año 2011 creo. Pero están intactos y parece que remediaron una variación de color en una impresión. De los honorarios que cobré, gasté 200 pesos en una propina a un camarada por un trámite que me urge solventar. Luego 424 pesos (los señores de cablemás subieron la renta del plan de la casa en 15 pesos, sin avisar y de manera por demás arbitraria).
Luego regreso a mi proyecto académico. No sé de dónde sacar fuerzas, no doy para más. Necesito ahora sí, pensar en términos de sistemas, de que el tiempo es escaso, que las restricciones son altísimas, empezando con la velocidad de internet, mi espacio de trabajo y que hay tomarlo en cuenta a la hora de hacer una tarea, o una actividad. Escucho a una chica que adivino joven y guapa, o más bien la leo y la siento en un foro de discusión: "esto de la Administración (de Negocios) siento que no es lo mío", luego regresa y dice (o la leo) que está batallando. En efecto, y no es consuelo pero ya es más de una. Las actividades no son tan obvias, hay que sustentar académicamente una respuesta o propuesta o análisis, y hay que leer los temas, al mismo tiempo que se avanza en la agenda. Yo espero, confío y trato de serenarme. Hoy un respiro, mañana no sé. Espero un resultado de una calificación (la primera ya la conozco y la compartí con Marco) y no quiero saber más.
No sé. Entre el escándalo de VW, que me suena a conspiración de las tres grandes, la visita de Francisco a América sin pisar nuestro México, la falta de dinero que se siente en el ambiente, y el cambio de un gobierno municipal que ya quiero que se vaya, trato de aferrarme a mi sueño.
 
Gracias.
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Ent. 614. Miércoles 20. Sep. 2017.

Yo. La tragedia de ayer en la Ciudad de México, Puebla, Morelos y otros lugares de la República, me ha dejado la lección de mi pequeñ...