jueves, 30 de enero de 2014

Ayer.


Conviene hablar del día de ayer. Hizo mucho frío. Como pocas veces. Aún así, temprano en la mañana hice el esfuerzo por darme un regaderazo para sentirme alerta y a gusto. Obvio que como una vez escuché en una estación de radio de Monterrey, "de mugre nadie se muere, de un resfriado sí". Por eso hay que tener cuidado pero bueno. No pasó nada malo. Pues en la tienda se vendieron algunos guantes polares, gorros, y no hay lugar para quejas. Ya muy tarde vi una extraña pero al mismo tiempo bonita película en el Canal de Disney y ya no le pude cambiar: "Las hermanas vampiro", de unas chicas que de lejos  y de cerca sí se ven muy vampiras. Su padre es vampiro de Transilvania y su mamá es humana. Entonces son medio vampiras. Una de las niñas se parece más a su papá, pelo negro cortito y con un atuendos y maneras más cercanas a las criaturas nocturnas. La otra hermanita, es rubia y lleva el pelo largo, igual que su mamá, y tiene un lado más cercano a nosotros los mortales. Hasta el final supe (al ver los créditos) que esta cinta viene de tierras alemanas. No vi la película completa, pero con lo que pude me bastó para sentirme satisfecho y contento, y al mismo tiempo sin ganas de volverla a ver, pues son cosas más de niños aunque los adultos podemos entretenernos por la buena calidad de la fotografía y la magia de Disney, siempre tan oportuna en tiempos difíciles y días helados.

Gracias.

sábado, 25 de enero de 2014

¿Qué hacemos ante esta realidad?




Yo espero a los clientes. No jugando cartas con mis compañeros de trabajo, como en la película "Ghostbusters" (verdadera metáfora del espíritu emprendedor que alientan varias instituciones educativas), sino detrás del mostrador del negocio de mis padres.
Estaba en eso cuando se me acerca un joven cargado de papeles. "Necesito segregar una fracción de a x b metros de este título de propiedad ubicado en el Ejido... porque mi abuelito me lo va a donar."
"Sí claro", le respondí. "Pero te voy a cobrar equis cantidad de dinero". El joven piensa un rato y apenas alcanza a murmurar "es que no tengo dinero". Yo le digo de manera empática, cortés, sin que se pierdan las palabras y que siga la conversación. Puedes pensarlo. Puedes venir después. Piénsalo. Yo estoy aquí todos los días. En verdad necesitas el plano arquitectónico para que el Notario pueda elaborar los contratos. En fin. ¿Qué se hace cuando un cliente llega y te dice que no tiene dinero? Yo recuerdo a Los Cazafantasmas, que con estudios de doctorado en psicología y "parasicología" que creo que lo que más se puede aproximar a esto último es hacer un doctorado en algo así como "Estudios Sociales con énfasis en folclor americano y europeo", porque tanto como parasicología no sabría. Pero si aún ellos tuvieron que poner un negocio propio, ocupar un local destruido (que el buen Dan Aykroyd les prestó después de haber vendido una propiedad que heredó de sus padres), manejar una van destruida pero necesaria y contratar una secretaria inepta pero igual necesaria. Yo no tengo nada de lo que acabo de mencionar pero tampoco soy Cazafantasmas. Espero los clientes detrás del mostrador del negocio de mis padres. Y ojalá que me llegue uno que no me salga conque "no tiene dinero".

miércoles, 22 de enero de 2014

¿Qué viene?


Frente a la computadora. Estoy viendo mi nueva obsesión: el canal ID Investigation Discovery, el 56 de la horrenda empresa Cablemás. Buenos programas de crimen, intrigas y casos no resueltos. Infiltrados de la DEA y el FBI dentro de la mafia italiana y de más nacionalidades.
Me olvido de la reforma energética, de los discursos estilo Echeverría de los señores Videgaray y Eruviel (¿bien solemnes los muchachos no? ¿no les han dicho lo arcaico que se ven en pleno 2014?).
Me olvido de mi México. Es que vale la pena olvidarlo, en medio de tantas situaciones tan penosas. Desde Michoacán hasta la vida personal de Lucerito que a mí me vale madres de todas formas. Es que si la Secretaría de Gobernación nos quiere mandar distractores, que al menos valgan la pena. Aquí en mi Ciudad Valles bastante tenemos con la falta de empleo, para variar, la falta de alumbrado público, para variar, políticos ausentes, para variar, inseguridad, rumores, desaparecidos, secuestrados, gente que te pide prestados cincuenta pesos y jamás los vuelves a ver y te preguntas ¿qué será?
 
Yo por eso me pongo a ver mis programas de "gemelos perversos", "amores que matan", "vecino asesino", "infiltrados", "conocido desconocido". De cualquier manera la Reforma Hacendaria ya no me va a dejar vender dulces en la Ecocentral, la Reforma Financiera me va a endeudar de por vida con los bancos y sus comisiones bancarias, y la Reforma Energética me a terminar de fregar la existencia. Entonces para que desconecto mi tele al salir si "vamos a pagar menos luz".
Este México, para olvidarse de él, igual y sea una o dos horas al día.

miércoles, 15 de enero de 2014

Otra vez.


Anoche la regué otra vez. Martes de descansar medio día en el negocio. Fui a un banco del centro de la ciudad para cambiar mi tarjeta de débito, luego unas compras en el supermercado y de vuelta a la casa.
No me sentía bien, congestión nasal, poquita fiebre, aún así como a eso de las seis me fui al Bar Santa Fe. El lugar estaba desolado, y según me platicó el barman, lleva desde principios de año igual.
 
Como a eso de las ocho y media me salí después de pagar rápido la cuenta y me metía al antro (no puede ser llamado de otra manera) B Jack. Solamente tomé cerveza y encarrerado pedí unas canciones al DJ-barman que era el único empleado del enorme lugar e igual de vacío que el Santa Fe. No recuerdo más. No recuerdo a qué horas llegué a mi casa, al levantarme una cantidad de dinero considerable (no recuerdo a qué horas fui al cajero automático a sacar dinero que no necesitaba) no recuerdo nada más. Pero al parecer no pasó nada. Hoy pasé por el mismo antro, sigue abierto y seguramente hoy igual de vacío que anoche. Mi padre me levantó temprano y me dijo que no saliera. La verdad el aire de la mañana estaba helado y yo con mi malestar que no me quitó la ingesta excesiva de tequila y cerveza de la noche anterior, pero al menos me hizo sentir despierto, aunque sin muchos recuerdos.
Sin embargo, y sirvan estas líneas de reflexión no nada más para mí sino para quien quiera leerme, tengo que estar consciente a partir de hoy, que el alcohol si es bueno en algún momento, para mí no lo es.
Ha llegado el momento de borrarlo de mi vida, de olvidarme de él, de dejarlo. Más o menos desde los años 2002 - 2003 he tenido un problema que no ha hecho más que agravarse y deba ser tiempo suficiente para que el resto de mis largos días por vivir se acabe esto de una vez.
Y a ver cuánto tiempo dura esta resolución que me hecho cosa de unas cincuenta veces. Pero bueno, será un día a la vez, y tener cuidado con los martes y los domingos. Porque ya no se puede vivir así.

lunes, 13 de enero de 2014

R e c h a z a d o .


Después de una larga ausencia porque en diciembre hay mucho trabajo en el negocio, luego también haber estado un poquito mal de salud, y por último, trámites relacionados con la Reforma Hacendaria que requirieron mi atención, estoy de vuelta.

No ha habido trabajo el pasado mes de diciembre. No tanto por la falta de éste, sino por la convicción de querer estar al cien por ciento en la tienda de mis padres. Claro que fueron algunas personas. Por ejemplo, el dueño de unas guarderías de la ciudad, que me pedía requisitos muy difíciles de cumplir ante el IMSS. Luego de ver otros planos que me proporcionó, con el sello rojo de "rechazo" estampado, mejor lo pensé unos días, inmóvil, y  tuve que devolverlo con la pena. Es que las jornadas de estar en el negocio eran así como empezar de nueve y media de la mañana, hasta las siete y media de la tarde. En la noche, pocas ganas de trabajar para dibujar planos arquitectónicos.

Hay un problema adicional, que tiene que ver con la actitud, no del proveedor del servicio, que soy yo, sino con el cliente. Me han tocado clientes temerosos, otros disgustados, y otros más, que sencillamente acuden conmigo, para decirme aunque no sea con palabras, sino precisamente con su actitud, que no desean nada. Así de simple la cosa.

Total, que en el mes de diciembre de 2013, hice dos planos de subdivisiones, y todo mi ingreso fue de 5oo pesos. Así como unos treinta y ocho dólares americanos, en todo un mes. Y en los primeros días de este frío enero, no he ganado un peso. ¿A dónde se fue el dinero? Refrescos, un depósito de 50 pesos en mi chequera de Bancomer, para forzarme a ahorrar, pan Bimbo, pan Tía Rosa. El otro grave problema de los arquitectos es que tenemos que comer.

¿Habrá algún arquitecto allá afuera, que esté en mi situación? Lo que más miedo me da son esos clientes extraños, y esos encargos más extraños aún, como revisores del IMSS, guarderías, y demás, que me han puesto los pelos de punta. Lo que es mejor es rechazar esos trabajos, y sí, hay clientes que hay que rechazar y encargos que rechazar. No podemos decir que sí a todo.

El reto es entonces, aprender a cambiar la actitud de un cliente que de repente llegue con nosotros, y si no se puede, mejor no hacerle mucho caso. Y evitar en la medida de lo posible, encargos extraños relacionados con el IMSS, sobre todo si el cliente ya trae encima varios planos con el sello rojo del "rechazo" plasmados.

649. No puedo, sí puedo. 22 de 11 de 2017.

Tengo que ser fuerte y no puedo ser fuerte. Debo emprender un cambio en mi vida, que incluya la administración por calidad total: una vid...