viernes, 29 de agosto de 2014

Las entrevistas de trabajo.



Ya he escuchado en varias ocasiones que hay que prepararse para las entrevistas de trabajo: organizar la información que se va a presentar al entrevistador, tener una buena actitud, prepararse, arreglarse bonito para la entrevista. De estas cosas depende en gran parte, ser o no contratado.
Pero, y lo menciono por experiencia propia ¿qué pasa cuando el entrevistador no se prepara para la entrevista? por ejemplo ¿si está comiendo una torta encima del escritorio? o si nunca te mira a los ojos, cuando no levanta la vista de las copias de tu expediente, cuando no deja de mirar su reloj, cuando suena su celular o su bíper ¿a propósito? o cuando a mi me dice una "coordinadora" de Recursos Humanos ¿eres egresado del TEC de Monterrey? ¡uy! pues ni pareces (como si estuviera esperando que William Levy o Andres García Jr. o Ashton Kutcher franquearan la puerta.
Y no faltará la coordinadora de Recursos Humanos que lea este blog y responda ¿Quiénes son William Levy, Andrés García Junior, Ashton Kutcher?

No les digo, pues qué gente tan preparada y tan informada.

miércoles, 27 de agosto de 2014

La película del chico de las pizzas.


Excelente la película del chico de las pizzas, el que también sale de Zuckerberg en "La Red Social". Me refiero a "30 minutos o menos", historia de mucha comicidad, personajes inolvidables, y situaciones que sí, a pesar de que no lo creamos, sí pasan en Estados Unidos. La gran moraleja de esta historia es el recordatorio de que en nuestro vecino del norte, la gente tiene la oportunidad de enderezar su vida, de componerla  y rectificarla; que las oportunidades son para todos, y que más temprano que tarde, llega el momento de la redención. También se valora la amistad, el amor, y cómo no, ese deseo de emprender tan norteamericano, como el que proyecta y luego materializa el villano del filme, con su sala de masajes. Hay que ver "30 minutos o menos" alguna vez. Sin duda película de culto en muchos, muchos círculos. That's what she said.
 
Por cierto estoy leyendo la primera novela que escribió James Ellroy. Se llama Clandestino. La segunda novela que escribió fue Réquiem por Brown, pero fue la primera que publicó. Clandestino vio la luz primero, y las librerías después. No la he terminado. Pero igual que el protagonista Fred Underhill, igual yo me siento deslumbrado por el prodigio, o los prodigios, lo cual implica riesgos, peligros y al menos debería implicar, muchas búsquedas (de la belleza, de la paz y la redención) y reflexiones.
 

lunes, 11 de agosto de 2014

¿Cómo estuvo eso?


Resulta que ya se fue un día más en el negocio. Hoy recibí la visita de un proveedor, y por más que quise medirme en los productos que traía, se pasó la cuenta en lo que había presupuestado, al menos en un cincuenta por ciento, lo cual ya es mucho dinero. Artículos como calceta escolar, playera cuello polo, canguros, y la aburrida lista sigue.
Pues resulta que de un momento a otro, en lo que guardaba algún artículo, pues ya eran las dos de la tarde, hora de cierre para regresar a las cuatro, pierdo la remisión, no sé ni donde quedó. Empecé a sudar, y a entrar en pánico. Primero porque podría caer en manos indebidas (cualquiera que no sea yo), y porque no podría tener los precio del proveedor para calcular mi ganancia, o el precio de venta.
Total, que no se cerró el negocio, y decidí quedarme. La comida me la llevaron y la devoré deprisa, detrás de un mostrador al fondo de la tienda. Fue una mala comida.
Casi casi a las cuatro de la tarde, hora de la imaginaria apertura, pues nos quedamos abiertos, vi en un botadero de frazada fantasía, un pedazo de papel arrugado.
Me abalancé sobre él, y se me iluminó el mundo, de nuevo, y se me quito el calor sofocante, y dejé de sudar.
 
Alguien, un excelente amigo a quien no veo desde el año 2002, al menos,  me propuso un negocio entre Monterrey y Valles. Lo que quiero es un empleo, negocio...pues en el de mis padres.
Tengo fe en que vendrán cosas mejores, hay que tener una buena actitud, y disposición al trabajo y sobre todo de aprender, como la experiencia de hoy.

martes, 5 de agosto de 2014

¿A dónde?

Hablamos del calor como tema de conversación obligado, aquí en Ciudad Valles. Estuve en la ciudad de San Luis Potosí el pasado viernes y sábado, presentando un examen, y no está tan fresco, tampoco, claro que no hace tanto calor como aquí. Si no hiciera calor, no fuera la ciudad en que me tocó estar, quiero creer que por alguna razón. Pensar en el calor, en mi ciudad y en mi mismo, me hace pensar en mi lugar en este mundo, en alguna tarea que tenga que cumplir, en alguna razón de ser, algún destino, y no sé pero quiero tener fe en que por algo estamos aquí. Una reciente navegación por la vida de Andrei Tarkovsky, a quien no tenía el gusto de conocer, me hizo tener estas súbitas reflexiones. Resulta que hace algunos años quise ver la película soviética Solaris, dirigida por el maestro Tarkovsky, y no duré más de cinco minutos, hasta que apagué la videocasetera en la biblioteca del Tecnológico de Monterrey, segundo piso. No pude digerir el filme. Veo que hay una empresa llamada Criterion, que se ha dedicado a recuperar y restaurar el cine de arte de esos años sesentas y setentas, y está la esperanza de volverla a ver, comprándola en Amazon. Por una rápida lectura en el mismo sitio, y otros de internet, sé por fin de qué se trata el filme, y me hizo pensar, en este lugar, en esta vida, en alguna predestinación, perdición, o esperanza que debiera tener.
O tal vez el llamado a ser director de cine, escritor de argumentos, libretos, todo menos arquitecto.

649. No puedo, sí puedo. 22 de 11 de 2017.

Tengo que ser fuerte y no puedo ser fuerte. Debo emprender un cambio en mi vida, que incluya la administración por calidad total: una vid...