jueves, 26 de abril de 2018

724. Carta para mi primo Quino.

724. Jueves 26 de 04 de 2018.
A la altura del intercambio epistolar entre Raymond Carver y John Cheever, Gustave Flaubert y George Sand, entre Elena Garro y Octavio Paz, o de Octavio Paz a Efráin Huerta. Quizá entre J.D. Salinger a Hemingway, pero es que aquél me caía gordo.
Va una copia del célebre escrito a mi querido primo Quino, donde hablo de arquitectura y sociedad. 

Hola Joaquín,

¿qué tal?

Hace unos días mi hermana Tania B me pasó el recado.  Que saludaste y querías hablar. Muy agradecido contigo. Qué pena, andamos bien ocupados en la tienda, un fenómeno bien extraño que haya trabajo cuando normalmente la economía está tranquila.
Hay dos negocios muy grandes que llegaron cerca de nosotros y han sido imanes de gente. Con lo bueno viene lo malo: basura, vendedores ambulantes, contaminación, estrés desde luego. Me ha tocado ver, fenómeno netamente humano pues en el reino animal parecen más adelantados que nosotros. He llegado a ver lo que nunca imaginé, lo que solamente pensé había en las películas: desde robos de cartera o bolsos, hasta peleas en la calle, o un vendedor de verduras y frutas que saca un cuchillo de entre sus bolsas y amenaza durante minutos eternos a un niño de la calle nomás porque lo miró feo. Hasta parece novela de Carlos Fuentes.

Es el futuro que me tocó vivir aquí en la calle del negocio de mis jefes, no laborales, bueno sí, me refiero a mis padres. Mis jefes, pues.

En lo profesional fíjate que con problemas también. Tengo dos trampas de arena que yo me busqué y de las que no puedo salir, ni valió la pena haber aceptado tales encargos. Me siento desanimado y enojado, porque en cualquier otra actividad gano mucho más dinero sin tanto trabajo ni preocupaciones.
A veces es mejor decirle que NO  a un cliente que ocupa un trabajo especializado en lo que no es mi área. Hasta por salud mental. Ojalá esto termine bien, y termine pronto. Honestamente no sé ni cómo seguir. Yo hago vivienda pequeña o uno o dos locales comerciales, pero no tengo personal, ni experiencia, y mira, no hay cultura para que te paguen honorarios a la altura del trabajo que haces. Sólo que me vaya a vivir a Tampico, Quizá alguna ciudad del norte del país. A Monterrey le tengo tanto odio en mi corazón que la descarto por completo. Ojalá algún día llegue a esa horrenda ciudad algún virus del Apocalipsis Zombi, levanten una muralla y a chingar su puta madre los regios. Sí, ojalá.

No se gana tanto dinero en Arquitectura. Pero sí se puede. Se va a poder.
Si yo trabajara con alguno de los grandes "capitalistas" de la construcción que andan en Ciudad Valles, ya me imagino. Son mezquinos, avariciosos y egoístas. A un arquitecto titulado no le pagan más de 800 pesos a la semana, esto es ¿cuánto? 40 dólares americanos. A veces no te pagan nada, porque mira, es que el cliente no ha dado nada, pero luego nos reponemos, te dicen desde su camionetota nuevecita de agencia, mientras tú lo miras con resignación desde el sol de 50 grados. Y eso sí, tú eres responsable de llevar la computadora al despacho de ellos, porque no hay de otra. 

Si quieres un día llama a la casa, 01-481-XXXXXX, ya no llames a la tienda por fa, porque me va a dar pena cortarte ya ves que andamos bien ocupados, cosa rarísima, más en estos días tranquilos.

Un abrazo,
tu primo
lalo.

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