domingo, 19 de febrero de 2017

495. Traslapes.

Para el  estimado arquitecto Alfredo, paisano de la Huasteca y colega. Próximas asesorías con Mo, método de adivinación tibetano, por medio de la interpretación de las 32 cartas, y tendremos a la mano la réplica del oráculo de Nechung. Todo conlleva al Bien y la Transformación y todo está relacionado.

Casi no hablo de mi sueño académico. Las dudas y los pendientes abruman y le dejo poco espacio, no menos al necesario eso sí. Pero es que hoy vi una película que estaba renuente a ver, porque confieso lo consideraba un ejercicio rutinario.
Pero no. Vi por primera vez la película Australiana "Babe, el cerdito valiente", como parte de unos estudios de coaching. Sin duda una de las mejores historias que podré conocer jamás. Sentí mucha curiosidad por ciertos paralelismos, estoy seguro que muy intencionales por el énfasis, y más para despertar interés que para ocultar significados. Me refiero al uso de contraseñas y a una situación de conflictos, a "la diferencia", "la otredad". Las ovejas no pueden ayudar a los perros ovejeros, pero terminan haciéndolo, entonces se rompen los paradigmas y se logra un buen objetivo común. 
Me quedó con la nobleza, la inocencia y el buen corazón de Babe, que tanta falta me hacen a mí, para empezar. Extraño los días cuando tenía menos malicia, cuando confiaba más en los demás, cuando veía mis relaciones con los otros con menos señales de rencor, resentimiento, hasta odio. 
De lo mejor que he visto. Será que el año en que la estrenaron, 1995, cundía el desánimo en nuestro país, fruto de esa brutal crisis económica producida por el error de diciembre de 1994. En 2017 por fin me doy tiempo y conozco personajes tan entrañables como Arthur Hogget, hombre comprometido con su granja, su compañera Esme, los perros Rex y Fly, que representan por un lado la fuerza y el carácter, por el otro, la inteligencia y los buenos sentimientos, como el amor y la bondad. También está Fernando, el Pato que quería ser gallo, y que lucha por volverse necesario (muy válido en esta era de la globalización, y pues desde antes, eso a menos de que seas político chapulín).
También está La Gata, que siembra las dudas, el desánimo y la decepción en Babe, y acaba con su inocencia. Pues sí, así pasa.
¿Con qué me quedo? Con creer que sí son posibles las cosas. Hasta triunfar debe ser posible. Pero primero hay que creer.
Gracias.

2 comentarios:

  1. Interesante forma de mostrar tus inquietudes y aspiraciones, Juan Eduardo. Pregunta: ¿El filme en cuestión, entonces, se integra a la tradición de las fábulas y moralejas como las de Esopo, La fontaine y Samaniego?

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  2. Maestro Mario Rosaldo un gusto saber de usted, como siempre. Pues yo creo que sí es una fábula muy bonita, y tal vez haya varias enseñanzas morales, con la que me quedo es precisamente con esa, la de creer en nosotros mismos. Van reflexiones filosóficas como ¿cuál es el lugar que tengo en el mundo? Si el protagonista hubiera aceptado que su lugar en el mundo es ser "tocino" o "jamón", pues la historia sería otra. Pero tomó la decisión de tomar su lugar en el mundo y ser EL MEJOR perro ovejero. El mejor, y lo demostró con un Campeonato Nacional. Me quedó también con el personaje de La Gata, que siembra la duda, el desánimo y la decepción en el personaje. Será que todos hemos tenido alguna vez una Gata, interior, que de repente nos lleva por malos caminos, como la soledad o la frustración. Qué decir de la pérdida de la Inocencia, porque Babe era un ser muy noble de corazón y es La Gata la que genera esa decepción. Me siento muy contento Maestro, y espero que la sonrisa que tengo dibujada en mi corazón me dure algunos días más, ante tan enriquecedora fábula. Hay que verla. Un abrazo muy fuerte.

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