viernes, 27 de enero de 2017

473. El primer hábito es.

Invité a Marco, y nada. También a Claudia, la del teléfono. A la Dra. Blanca. Al Ing. y Dr. Felipe. Al Mtro. Luis Carlos. A Zeraoui. A muchos otros y muchos tantos, y ninguno me visitó. Mucho trabajo, seguramente. Sí, ajá. Es que hay mucho trabajo, ¿y entonces tantas quejas por la carestía y el gasolinazo? Entonces no hay trabajo, entonces lean mi blog y apoyen.
Pero pues gracias, que el desprecio de repente lo vuelve a uno más insistente. No dejaré este proyecto personal. Algún día se hablará de mí con el mismo tono que de Kant y de Nietzsche.

Mire, le explico una cosa.

Que el objetivo de la arquitectura, el primero, el fundamental, es que haya una segunda entrevista. De preferencia, una segunda visita. Si no lo vuelven a ver, ni para qué seguir. En la segunda visita, pida el dinero y pida una copia de las escrituras. Si no, ni para qué perder más tiempo.

La Arquitectura es un negocio, no es una pachanga, ni una fiesta, ni un relajo, ni una plática de curiosos. No.

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