viernes, 25 de noviembre de 2016

Es la entrada 421. Sepa su puta madre.

Para Paco.


Ni hablar. A veces me pregunto qué seguimos haciendo aquí. La tristeza va y viene, pero cada vez viene peor. Me aterra mi bajo rendimiento, mi desánimo.
Creo que sin embargo, hay que tener valor para escribir. Ya es tarde y me acuerdo mucho de Franz Kafka, que de día era algo así como empleado de un banco o de una aseguradora, y en las noches escribía cuentos. Algunos terroríficos, como "Un Médico Rural", otros bien elaborados y sorprendentes, sobre todo para la época como "La Muralla China".  A mí me cae bien, porque yo como él, tengo obsesiones con el Estado, la Sociedad, la Política, pero quisiera tenerlas en planos más abstractos, igual que él lo logró.
Me encabrona en serio, no ser algo más de lo que soy hoy, pero de perdido escribo.
Ya tendré que quitarme de encima a gente que no me ha dejado ni cobrarle a mis clientes, por ahí se empieza. Lo mío no es lucro, es la puta necesidad económica.

Gracias.


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