sábado, 26 de noviembre de 2016

422. Lo que no se sabrá nunca.

Por lo pronto ha dado para una nota periodística, la petición de la Diputada Federal de Morena, Araceli Damián, para que el Licenciado Luis Miranda Nava, titular de la SEDESOL, renuncie, porque se siente insultada la vieja. O sea que una mujer puede hartarle la madre a un hombre, lo puede herir una y otra vez, decirle chingadera y media pues. Y un hombre no se puede defender. El fuero de un Diputado no le da para insultar a un funcionario público, desde el nivel más humilde, hasta el más alto. Pero tampoco se crean intocables, por su condición de mujeres. En ningún momento el secretario fue más allá de ironizar. No hizo comentarios sobre la fealdad de la señora, que eso sí sería material que algún otro hubiera aprovechado. No yo, y no lo creería de un político experimentado.
En fin, estamos en la era de Trump, en que si queremos que nos respeten, debemos ser respetuosos, y en la que las cosas se dicen como son y como van. No se vale, Diputada, ofenderse cuando Usted ofende.  
Sea más amable con la gente, aunque seamos hombres. ¿Equidad? Va, completita.
Gracias.

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