domingo, 17 de abril de 2016

Espacios.

Mi relación con Monterrey, de amor y odio. Por obvias razones. Viví allá varios años, estudié y trabajé. La pasé más mal que bien en lo general. Todavía me aterra aquello que puede calificarse como conformity, que veía y sufría todos los días de clase en el TEC. Todo mundo con el mismo reloj Swiss Army, o G shock. Todo mundo con las mismos bolígrafos Pilot retráctiles, de punto fino, que hacían un sonido metálico muy molesto, al tocar el papel de las mismas libretas Mead, que todo mundo compraba en los Wal Mart allá en el valle de Texas, al que todo mundo iba. Los mismos pantalones de mezclilla Levis, Calvin Klein, y no se diga de la ropa de The Gap que se volvió una epidemia de proporciones más espantosas que la peste bubónica en Europa por allá del siglo XIV.

No he ido a Monterrey desde 2005 y mientras menos vaya allá, menos infeliz seré. 
Pero me imagino el ejército de chicos TEC y seudo empleados regiomontanos, todos corriendo, yendo al mismo lugar, todos, los que tienen claro, manejando el mismo jetta color plata, todos, sujetando en una mano un Iphone 6 y en la otra el Nextel, y siento mucho, mucho miedo.


 Buñuel 1.
Entonces recibo un mensaje de Paco y me pregunta cómo se filmaría una obra del gran director en el Monterrey del presente. Una escena debe incluir un ejército de jóvenes y chicas vestidos de blanco, todos en fila dando la espalda a un muro de ladrillo deslavado. Se necesitan mil personas. Acuden a una entrevista de trabajo, de uno por uno, en una mañana nublada.
Al principio de la fila, a la entrada de lo que es una enorme bodega, vemos al entrevistador o reclutador. El inmenso espacio está vacío, excepto por un escritorio al centro, un sillón ejecutivo giratorio para el anfitrión y una silla plegable para su visitante. Detrás del mueble de cedro oscuro, está sentando un maniquí de mujer con peluca negra, rizada. Viste un traje sastre en rosa. El joven de turno, habla de sus atributos. Soy egresado del TEC, proactivo, pienso en términos de sistemas. 
Alguien más tose al fondo, como apresurando al que habla, porque puede salir el sol.

Buñuel 2.
Es un grupo de unas diez personas, entre ellas un famoso comentarista de deportes, otra más una periodista de espectáculos y un joven ejecutivo que no deja de mensajear vía Iphone. Todos ellos están en una tienda OXXO. Pero no hay cajeros para cobrar las recargas, el depósito de la tarjeta de crédito, el agua ciel, o la leche alpura.
Una muchacha de vestido amarillo, con flores, y peinada en cola de caballo entra deprisa a la tienda de conveniencia. Ella mira alrededor, y fija su atención en el grupo de gentes, luego cambia a un gesto que da la impresión de que ella sabe que no saldrá de ese lugar en mucho tiempo.

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