domingo, 20 de marzo de 2016

Domingo frío.

Continúa. Sí, mi lectura de la novela "Los Tipos Duros no Bailan", del escritor norteamericano Norman Mailer. Me sorprende el manejo del lenguaje, la introspección, y el análisis de los personajes, por ejemplo del Gran Mac Madden, padre del protagonista de esta historia policiaca.
 
¿Qué decirle a una persona como yo, que ya se está desanimando, y válgame que si algo he tenido ha sido buena actitud, buenos modos, disposición?
Ya sé. Me dirán, trabaja el que quiere, y el problema es que la gente no quiere trabajar. No me la creo, y a lo mejor en parte es que sí hay trabajo, pero no hay dinero. Una persona que me visitó ayer se asustó sobremanera cuando le dije un precio aproximado de mis honorarios. ¿De qué otra manera los abordo? ¿Cómo les hablo? Una vez me pasó que quise tratar con calma el tema del dinero y de sopetón me dicen "tengo prisa". Ya no sé qué hacer, pues.
 
Sí, siento una enorme vergüenza que no sentiría de no haber sido que salí del TEC, y viene la terrible asociación con ser rico, tener un buen trabajo en el corporativo "De Monterrey o San Pedro al fin es lo mismo, S.A. de C.V.", y por último, tener muchos amigos, y nada de eso tengo.

¿Y si hubiera estudiado en la UNE, hubiera sacado buenas calificaciones, a lo mejor las cosas estuvieran mejor, y si estuvieran igual, no me sentiría tan avergonzado por ese tatuaje que es el TEC, y su estigma de riqueza económica, amistades, glamour, que no son sino puras pendejadas?
 
Más pena cuando me preguntan ¿y si le hablas a algún amigo o amiga y le preguntas por algún trabajo en alguna empresa? Hago rápida lista de mis "amistades" y veo que no hay ninguna en el horizonte.
Y se siente una tristeza horrenda, que igual que en esa novela de Kafka, es lo que termina sobreviviendo.
 
Por lo demás, agradezco la llamada telefónica de Paco, a quien no le terminé de platicar, sobre una historia de compañeros de aulas, que no amigos; de viajes breves en automóvil ajeno, de experiencias amargas al límite en entrevistas de trabajo, como cuando un gato de escritorio regiomontano la finaliza preguntando "¿en qué [vehículo] andas? Y yo respondo de la manera más amable que había llegado en camión urbano. El gato de escritorio sonríe, me da una palmada en la espalda y me dice "vete por la sombrita hace mucho calor".
 
Y yo con las ganas de decirle "Vas y chingas a la puta que tienes de madre".
 
Pero no. Le contesté "Gracias por la entrevista. Tengo la mejor disposición de trabajar en su empresa. No tengo mucha experiencia pero aprendo rápido, soy inteligente, proactivo, con pensamiento sistémico, capacidad de análisis y síntesis, para analizar y resolver problemas, para trabajar en equipo. Espero su llamada y créame que no le voy a fallar".
Pero nunca me llamaron.

1 comentario:

  1. Saludos Lalo:

    Para que veas que no eres el único que tiene problemas con el cobro del trabajo honrado, lee esto: Un cuento de Rubén Salazar Mallén

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