viernes, 20 de marzo de 2015

No habrá elecciones en Guerrero.


La frase terminante, clara, sonora, en estos días de confusión, mensajes de doble sentido, pérdidas de la confianza, de desaparecidos (los cuarenta y tres), y de aparecidos (la nota que dice que vuelve Gael García con un nuevo éxito musical y que Scottie Pipen volverá a jugar baloncesto). Días en que no se entiende bien qué pasó entre la empresa de radio y su conductora estrella, en que no se entiende bien que quiso decir Nicolás Maduro, en inglés y ante miles de venezolanos, testigos de un mensaje poco claro a míster Obama.
Lo que sí es claro y se agradece es la frase que resuena en nuestro sur: No habrá elecciones.
Veo a Ciro Murayama (compañero y amigo del galán de las telenovelas Lorenzo Arrabales) explicar la situación en Guerrero: las causales de nulidad, la facilidad que tienen los capacitadores asistentes y los supervisores "porque son de allí y conocen el terreno" (entonces los de la Ciudad de México duermen tranquilo porque no se meten), y la certeza, así nada más, de que habrá elecciones porque la Constitución no prevee otra situación.
Y si no hay elecciones ¿servirá acaso de reflexión para una institución que cada vez tiene menos prestigio y credibilidad entre los mexicanos a pesar de tanto dinero y tantos comerciales en la televisión? ¿volteará los ojos de autoridades y ciudadanos a un lugar olvidado durante años? ¿servirá como llamada de atención porque de todos modos, aunque no sea el 7 de junio, de todos modos habrá elecciones?
Yo creo que no, que capaz y todo va a seguir igual de mal, porque es lo que le conviene a los poderosos. Igual que en la historia de Pedro Páramo, la felicidad del cacique es la infelicidad de su pueblo. Al fin que Ciro Murayama se ve muy bonito, de saco y corbata en la transparente Ciudad de México, en lugar de echarse una vuelta a Guerrero, tan sólo para ver que se ofrece. Pero son tan...soberbios, que ni saben donde está Guerrero.

No pensé que llegaría tan lejos.

A punto de saldar una deuda que contraje conmigo mismo, en el año 2004. La lectura de "La Quinta Disciplina" de Senge, que debe ser obligada en el programa de Sistemas de Calidad. Lo poco que escribiré hoy, es que es una excelente referencia para analizar problema administrativos muy complejos, y contribuye a sintetizar soluciones para problemas más sencillos en lo administrativo y operativo que pudiéramos enfrentar en nuestros ámbitos laborales, profesionales, académicos. 

 

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