viernes, 10 de octubre de 2014

El tiempo que pasa rápido.


Todavía pensando cómo pasó tan rápido el periodo entre el juego de futbol de la Selección contra Honduras,  a este momento en que escribo estas líneas.
Buen juego la verdad, aunque no tan emocionante como en otros grandes momentos.
 Y lo de los espontáneos, tengo que decir que el  primero estuvo bien, y los demás, pues como que ya no les quedó.
Muy bien la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Lo que no sabemos es cuánto dinero se gastaron el gobierno del estado y el municipal, ambos que cargan, entre otras cosas, con el hospedaje de cientos de policías federales que vienen a cuidar el juego.
 
A esperar el juego contra Panamá en Querétaro, sin espontáneos, sin tanto derroche y sí, con muchos deseos de ver bonitas panorámicas que esconden la realidad de un país feo, sucio y mal hecho.

Lo único bonito han sido las ciudades coloniales que nos hacen sentir en "otro país". Qué triste me siento al afirmar esto.
Pero síganle mexicanos, síganle, menospreciando a los arquitectos y tendrán un país más feo que el que ya tenemos.
Baste darse una vuelta por Tapachula, o por Matamoros, o por Tijuana, tantas joyas de la corrupción, la fealdad y la corrupción política.
 
El Apocalipsis Zombie en España (no es el Ébola) .
 
Es que hay una enfermedad todavía peor, esta que todo lo corrompe, que es la corrupción del sector privado.
Me refiero a  ese escandalito de las tarjetas de crédito corporativas.
Desde el pago de peajes en autopistas, viajes a Estados Unidos, pago de bebidas alcohólicas, retiro de efectivo, compras en centros comerciales.
En fin, esas cosas espero que no pasen en México. Aquí las tarjetas Monex no darían  para tanto.
 

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