lunes, 6 de octubre de 2014

El chico de la playera naranja.


Ahora resulta, que el chico de la playera naranja que dio respuesta al señor Secretario de Gobernación, no estuvo a la altura, ni tuvo educación, ni supo decir gracias.

Yo he aprendido a no ser tan ingenuo en política. Y a la mala.
En un proceso de selección de personas para ocupar un cargo público, en el que yo creí de todo corazón y buena fe, en que el proceso sería honesto, imparcial y que elegirían a los mejores perfiles, los más honestos, más capaces y mejor calificados, me llevé la sorpresa que ni madres.

En política no hay que ser tan ingenuos, ni tan respetuosos, ni tan amables.
¿Se podrá ser amable con un gobierno que no ha sido amable con nosotros, que es opaco, un gobierno con errores muy específicos como los que señala Luis Carlos Ugalde en su libro Por una Democracia Eficaz?
Ya los sabemos, pero el autor hace un análisis inmejorable de cada uno de ellos: La corrupción, la impunidad, el clientelismo, la falta de transparencia y rendición de cuentas, yo agregaría el gasto excesivo en todo lo que hace.

No se puede ser amable ni agradecido así.

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