martes, 30 de junio de 2026

1 086. Para compartir.

 1 086.

Hola espero estén bien.

Les comparto con un gusto que no cabe en mi corazón, después de muchas dudas e indecisiones, que han publicado un artículo de mi autoría en la revista de divulgación y estudios electorales "Latido Democrático" del Instituto Electoral de Guerrero.

El enlace es el siguiente:Revista Latido Democrático No. 4

No está fácil. Una de mis metas (o caprichos ya no sé) de vida es formar parte de un organismo electoral. Cuando lo logre, lo voy a ver como un bonito regalo de mi papá. Nunca jamás hubiera entrado a este mundo de los organismos y procesos electorales, que va más allá de lo que yo siempre pensé que empezaba y terminaba en cruzar un papel de colores cada 3 años, de no haber sido por mi papá.

Él fue el que me regaló este mundo de preparación, organización y vigilancia de las elecciones, pasando por el conocimiento de temas muy específicos y fascinantes: sistemas normativos, medios de impugnación, control de convencionalidad y consttucionalidad, procedimiento sancionador ordinario, procedimiento especial sancionador, registro de candidaturas, fiscalización, quejas y denuncias, educación cívica, organización, contencioso electoral, agrupaciones políticas, partidos, observadores.Convocatorias, Orden del día, Acta de sesión, proyecto de acuerdo, dictámenes, informes de comisión, eran para mí términos ininteligibles y abrumadores.

De nada de eso sabía o entendía, era y me empeñaba en ser un arquitecto-dibujante que se veía a sí mismo como incapaz de ampliar su horizonte.

Gracias a mi papá, que fue consejero electoral muchos años, la mayor parte de ellos honorífico y sin que por ello no pusiera menos empeño en su trabajo, descubrí este mundo, que no ha sido benévolo ni amable conmigo, sino más bien esquivo y lejano, pero el logro del día de hoy me acerca un poco más y me da esperanza.

Las instituciones y su relación con nosotros son extrañas. Antes bastaba para "formar parte" o "estar dentro", ser un ciudadano honesto, decente y honorable, en la lógica de que la persona le daba prestigio a la institución y no al revés.

Posteriormente llegó el paradigma (porque eso es) de tener estudios: una maestría o un doctorado te darían sin duda autoridad para ser parte de un colegiado en materia electoral. El "Mtro." o el "Dr." antes de tu nombre, seguido de "Consejero Electoral", inspiraban siempre respeto y confianza.

Cuando el sistema actual colapsó y se agotó (yo no puedo verlo de otra forma) ahora las instituciones han movido, de nuevo, el punto de referencia: para ser parte, hay que tener obra publicada, haber hecho trabajo voluntaria (en una ocasión una Consejera Electoral me pregunto ¿Qué trabajo tienes con grupos vulnerables? Ingenuamente no entendí la pregunta y contesté: ninguno. Por último piden experiencia docente. Sin embargo ninguna de esas tres nobles actividades debiera ser determinante: los seres humanos somos muy diversos, tenemos intereses (a veces, aceptémoslo, recursos y capacidades distintas sin que eso sea bueno o malo) y no todos podemos ir en la misma dirección.

Es cuanto y gracias. Hoy es un día muy especial para mí. No suficiente. Todavía no.

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