Citar a Nancy. Los fenómenos como la pobreza, el crimen, la violencia, cualesquiera que sean las condiciones estructurales de una sociedad, nunca dejaran de ocurrir. Por eso se llaman fenómenos. La mentira puede considerarse un fenómeno individual (¿mentirnos a nosotros mismos? y desde luego social).
Los siguientes apuntes son míos, no encontré algún precedente con estos apuntes por lo que les pido considerar con reserva nombres y citas. Creo que para darle mejor forma a mi intervención se necesitaria un trabajo de mucho más tiempo y esfuerzo.
¿Mentir es parte de la naturaleza humana? ¿Habrá algún ser humano que pueda presumir de no haber mentido nunca en su vida, breve o extensa?
Hay una contradicción y una limitación del lenguaje cuando afirmamos "esta oración es falsa".
ESTA ORACIÓN ES FALSA.
En la Metafísica del Derecho, Kant señalaba que la mentira es la falsedad que lesiona de manera inmediata el derecho ajeno.
La acción de mentir y la mentira son un problema filosófico, que se remonta al mismo origen de las grandes civilizaciones.
A manera de ejemplo en la literatura, específicamente en la narrativa breve de algunos grandes autores como Chandler, era imposible mentir porque hacerlo hubiera vuelto imposible la resolución de los casos. Una excepción puede ser el cuento "Peces de Colores" (GOLDFISH) que trata sobre el robo y un fraude al seguro de las Perlas Leander, donde la señora Sype, esposa de Wally Sype, miente sobre la ubicación y la autenticidad de las perlas al final del cuento. Marlowe detecta que miente.
¿Por qué? en la novela o el cuento policiaco los personajes no pueden mentir pues la historia o se complica o no se resuelve nunca.
También a nivel bíblico se aborda el tema de la mentira o de mentir, con incidentes contradictorios al mandato de Dios de no mentir. Los grandes personajes de la Biblia mintieron.
El noveno mandamiento dice "No levantarás contra tu prójimo falso testimonio" Éxodo 20:16.
¿Qué grandes personajes de la Biblia faltaron en algún momento a la verdad?
En la historia de Canaán a Egipto, cuando el pueblo de Israel huye de la hambruna hacia un lugar fértil, donde el río Nilo proveía de agua a los cultivos. Abraham huye con su esposa Sara, a Egipto. Debido a la gran belleza de su mujer, el Faraón los captura y Abraham le pide a Sara que diga que es su hermana. Porque si se descubre que son esposos, matan a a Abraham. Dios termina protegiendo a este matrimonio enviando plagas a Egipto y el Faraón finalmente los libera.
Lo anterior se narra en Génesis 12: 14-20.
Abraham volvió a mentir en Génesis 20: 1-16
De nuevo hay una sequía, y Abraham tiene que huir de la hambruna con su esposa Sara a la región de Gerar, donde gobernaba el Rey Abimelec.
De nuevo Abraham mintió temiendo que lo mataran y afirmó que Sara era su hermana. El Rey Abimelec la llevó su harén. Dios se le aparece en un sueño al rey, y le advierte que Sara era esposa de Abraham y que moriría si la tocaba por ser casada.
El rey la dejó ir y reclamó a Abraham quien le dijo que mintió por temor a ser asesinado por quitarle a su esposa. Posteriormente hubo una compensación con tierras y un pacto relacionado con un pozo de agua.
Otro patriarca de la Biblia que mintió fue Jacob, gemelo de Esaú, hijo de Isaac.
Génesis 27, suplantó a su hermano Esaú vistiéndose con ropa de cacería, se vistió con pieles de cabra (Esaú era cazador y Jacob era más apegado a la tienda)
Cuando su padre Isaac le pregunta ¿Eres Esaú? Jacob respondió "Sí yo soy".
Vuelve a mentir cuando su papá le pregunta cómo había llegado tan rápido al campamento. Jacob responde "El Señor me ayudó a cazar la presa". (GÉNESIS 27).
El desenlace fue la ira de Esaú amenazó con asesinar a Jacob y este huyó con un tío de nombre Labán.
Posteriormente en el Nuevo Testamento encontramos a Jesús, maestro de maestros, rey de reyes.
Es muy debatible saber o entender si Jesús mintió o no.
Libro de Juan capítulo 7, versículos 8-10.
En ese entonces se celebraba una fiesta llamada de los Tabernáculos (tienda de campaña) para recordar cómo Dios y el pueblos e Israel convivieron en el desierto. En ese entonces había dos grandes regiones: Galilea al norte, y Judea al sur, y en medio estaba Samaria, que no formaba parte del pueblo judío.
Jesús predicaba en la región de Galilea pero sus hermanos le mandan decir "Sal de aquí y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que Tú haces. Porque nadie hace nada en secreto cuando quiere ser conocido en público".
Jesús les contesta: "Suban ustedes a esa fiesta. Yo no subo a esa fiesta porque Mi tiempo aún no se ha cumplido" (Juan 7:6-8).
Jesús entonces se quedó en Galilea.
Versículo 10: Pero cuando Jesús se enteró que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Jesús también subió, no abiertamiente, sino en secreto.
Puede debatirse entonces, sobre si Jesús mintió: por decir que no iba a ir a la fiesta y porque luego fue.
En defensa de Jesús, suele señalarse que se encontró que se omitió en las traducciones modernas el adverbio "aún" es decir, Jesús quiso decir "Yo no subo a esa fiesta porque mi tiempo aún no se ha cumplido" Es decir, que Jesús no mintió, sino que esperó a que llegara su momento para poder subir a la fiesta.
Les hace ver en algún momento que el tiempo humano es diferente al tiempo de Dios. "El tiempo de ustedes es siempre oportuno (versículo 6) y "mi tiempo aún no se ha cumplido" (versículo 8).
En el caso de Jesús hay un debate evidente, entre quienes quisieron desacreditarlo incluso en su propio tiempo. Es un acontecimiento muy debatible y la solución está en lo gramatical. Quienes están a favor de Jesús siempre dirán que no mintió porque precisó que "no iba a la fiesta en ese momento porque su momento AÚN no había llegado".
Por último está Pablo de Tarso, el gran misionero, evangelizador y autor de 13 cartas muy extensas, que se conocen como Epístolas: Romanos, primera y segunda de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, etcétera.
Célebre Pablo por esta frase en Hechos 20:35 "Siempre os he enseñado que así se debe trabajar y ayudar a los que se encuentran en necesidad, recordando aquellas palabras del señor Jesús: "hay más felicidad en dar que recibir".
En ninguno de los cuatro Evangelios canónicos (los reconocidos por la Iglesia) ni en las bienaventuranzas, ni en el juicio de las naciones, hay registro de que Jesús hay pronunciado esa frase.
En defensa de Pablo, hay un versículo Juan 21:25 "Jesús hizo muchas otras cosas, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir".
