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Sí me siento muy triste por haber fracasado en el proceso de selección de consejeros electorales del Consejo Local del INE en mi estado. Estaba en el negocio. Fue el viernes 25 de septiembre, como a eso de las seis de la tarde, cuando me enteré de que desde el jueves 24 a las 9 de la noche el consejo general ya había sesionado y ya había hecho todas las designaciones. Es un tipo de buena noticia que vuela muy rápido, y si no me mandan avisar el viernes temprano, ya era evidente que a mí no me habían designado. La pasé igual, los días siguientes, en el negocio, deseando tener la más mínima esperanza. Cuando leí la nota de PULSO del 30 de septiembre, fecha en que debe declararse el inicio del proceso electoral en los estados con la instalación del Consejo Local, entendí que ya no había nada que hacer. Tuve que haber estado una noche antes en la capital del estado, con un traje y una corbata listos. Nada de eso. Seguimos en el negocio, vistiendo playeras de cuello redondo y manga corta, tenis y pantalones de mezclilla cada vez más gastados y apretados.
Del otro proceso en que estoy participando, el del Servicio Profesional Electoral Nacional versión 2026, puedo comentar todavía menos. Gasté mucho dinero en confirmar personalmente mi participación. Luego en presentar el examen que de último momento pasó a ser presencial (otro gasto más en transporte, hoteles y comidas). Después otro gasto igual para el examen psicométrico, y por último, el mismo gasto para la infame entrevista de trabajo. Algún día los genios de Recursos Humanos entenderán que estos infames ejercicios no le aportan ninguna información al reclutador. La muchachita bonita y desenvuelta, con toda la experiencia de viajar por el mundo y que en su circunstancia hizo mil actividades, de campamentos de verano, teatro, futbol, baile, siempre tendrá la preferencia del reclutador por sobre el muchacho de piel oscura, de un barrio obrero de la ciudad, sin muchas salidad, ni actividades o amistades.
La desesperación está a punto de ganar y es que es cierto. Me dirán "si no se dio esto, toca más puertas", en un ambiente donde no hay muchas puertas que tocar, o no hay.