martes, 31 de enero de 2017

476. Mientras tanto...

Sí me dolió la que me dijo Paco, pero igual y no creo sea para tanto. 
Que por qué no me meto de capacitador asistente electoral al INE, o al ople de mi estado. Primero, como que esos puestos son para egresados de nivel medio superior, sin que haya una discriminación "al revés" para gente sobrecalificada. Yo llegué a ver Biólogos, Ingenieros industriales, Licenciados en informática, administración, etc. Yo luego luego le respondí que "a poco vas a ver a un egresado del TEC buscando una chamba de esas". Y mi buen amigo me tundió bien y bonito, pero bueno, me las aguantaré, mi buen.

Creo sin duda, que un trabajo como el de capacitador asistente electoral está bien, pero bien cabrón. Primero, notificar a la gente para que sea funcionario/a de casilla. Luego, aguantar cada rollo lleno de resentimiento y frustración social en contra del sistema político, que sí acepto que el sistema electoral es parte de él, pero no lo es todo.
Armar las capacitaciones individuales, primero con los presidentes de casilla. Luego con la totalidad de los funcionarios, en los simulacros. Por último, entregar los paquetes electorales. De ahí, repita el proceso unas cuatro o seis veces, depende de la zona que le tocó.
De alguna manera, creo que todavía la gente humilde, los pobres, pues, tienen más respeto por la autoridad, las instituciones y las leyes. Hay más formalidad y más compromiso. Hofstede, aquel ingeniero mecánico metido a psicólogo social, creador de las cinco dimensiones culturales, da la pauta un poquito, pero no dice que estas dimensiones no son precisamente estáticas, se mueven, y ahí surgen las chingaderas.
Sin duda, es más fácil ser capacitador asistente electoral en una comunidad rural que en una zona urbana de clase media. No quiero usar la palabra docilidad, pero sí hay más "disponibilidad", de parte de la gente que vive en esos lugares. Como decir que alguien los tomó en cuenta, los fue a ver y les pide su participación.
En un entorno mexicano de clase media, urbano, las cosas son más difíciles. No hay quien te abra la puerta. Todo mundo está muy ocupado. No te quieren recibir. Hay menos compromiso, sea por miedo o simple y sencilla mala actitud. 

En español claro: Ser hijo de la chingada, como todo buen mexicano debe ser, desunido, deshonesto y cabrón, pero que se queja de Javier Duarte y los hermanos bandidos de Coahuila. 
Así se ha vuelto la clase media urbana en México.

Igual y si podré un buen capacitador asistente electoral, tengo al menos buena actitud, tiempo y convicción de que los votos se cuentan bien. Lo que hacen los políticos horrendos de nuestra realidad cotidiana, después, ya no es tanto cosa mía, pues no hay maneras de hacerlos actuar con honestidad.

No hay revocación de mandato. Hay transparencia pero sin consecuencias. Hay rendición de cuentas pero con mentiras y propaganda que ya la hubieran querido los soviéticos.

Diferencias.

¿Qué pasa cuando el Chico TEC no quiere trabajar? 

"Pobrecito, está estresado".

¿Qué pasa cuando el Chico UNI está cansado por el cierre del mes, las consolidaciones, la presentación para los jefes regionales, el acarreo de las sillas y la mesa del cofi-breik?

"Por eso son pobres, porque no quieren hacer nada".

Pero que conste...y pronto habrá más.

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