viernes, 9 de diciembre de 2016

Estoy en la 432. Silencio y frío.


Con aprecio para Gil.

Creo que los sentimientos negativos nunca podrán ser objeto de reconocimiento, por más calidad en forma y contenido que tenga tu texto. Así tengo la certeza que pasó con mi testimonio como Presidente de Casilla en la jornada electoral del 7 de junio de 2015, día tan lejano, antes y después.
Para lo que me tienen que valer es para ser alguien mucho mejor a quien soy hoy. Mi carrera es larga y nunca hay que decir es tarde. En la película de Truman, lo señalan. Que a este ex presidente todo le llegó tarde en la vida, pero llegó y punto.
Yo tengo que llegar, a pesar de mis dudas, mis debilidades, los autoengaños que me impongo en una suerte de poca estima, poca fe, o por lo menos legítimo cansancio.
 
No dejaremos nunca de aprender. No dejaremos nunca de ser mejores, y de eso se trata siempre. Adelante, sí, pero siendo mejores, porque de otra manera no sirve caminar. Mejor pare un rato a tomar un vaso de agua, en todo caso.
 
Gracias.

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