jueves, 16 de julio de 2015

¿Por qué?

En algún momento donde la desesperación gana por un palmo de narices, le comenté a la licenciada Petz ¿y cómo le hago para ir hasta allá? me refería, y ella lo entendió a cabalidad, al dinero, bendito ente de nuestra realidad, para algunos estado mental (me imagino que así es para los que les sobra), para otros como yo, una herramienta más que está escasa y antes más todavía.
Ella, con justa razón contestó ¿qué no te das cuenta de cuánto vas a ganar? en la pregunta iba la respuesta. Pues bastante, lo suficiente para ir hasta allá, a vivir, rentar un departamentito, pasarla bien los viernes en la noche, con una hamburguesa de doble carne con queso y unas papas fritas, o una pizza grande para mi solo, también, cómo no, para comprarme el chevrolet AVEO, pero en ese entonces no existían y hubiera pensado en un nissan TSURU, automático eso sí y en un color oscuro para que se viera profesional.

El desenlace fue que nunca me contrataron allá, y nunca tuve que ir hasta allá; y lo del depa, el tsuro, y la hamburguesa de doble carne con queso pueden esperar.
  
A trece años de aquella conversación, no ha cambiado nada. Eso sí, Vicente Fox, Calderón, y Peña me dirán, a mí y a millones de mexicanos, que bajo sus gobiernos hoy México es más grande, México es más fuerte, México es un país mejor, México es una nación consolidada (sic), México es un país más democrático, más fuerte y mejor. 

Y yo sin poder ir hasta allá, todavía.
Y me retumba en la cabeza la preguntita de la licenciada Petz, que al igual que  la licenciada Jill y el chico TEC, ha de andar en algún encuentro de jóvenes (pues ya no tanto ¿eh?) católicos, o emprendedores, o intrapreneurs, o empresarios, o en el "global trainee program" en algún lugar de Vancouver, Shangai, Nueva York, o ahorita que está de moda, París. Claro, cómo no.
¿Qué no te das cuenta de cuánto vas a ganar? La pregunta complementa una realidad que tiene poco que entiendo. Tuve varios profesores en el Tec de Monterrey, que daban su cátedra, muy profesional y decentemente, y tenían su práctica privada. ¿Qué significa práctica privada? Dibujo de planos arquitectónicos, desarrollo de ante-proyectos o proyectos ejecutivos, dictámenes de supervisión de obra, algún presupuesto de construcción, algún avalúo privado, algún reporte fotográfico, alguna memoria de cálculo estructural (que se da con menos frecuencia pero sí se ofrece hacerlas). Cabe decir que más de uno todavía, allá por el año de 1998 o 1999, todavía dibujaba a mano, en papel, tinta y con escuadras y regla T, inimaginable el día de hoy.

Al menos de tres de ellos supe que esta práctica, la realizaban en sus domicilios particulares. Intrigante.
¿Por qué trabajan donde viven o por qué viven donde trabajan? ¿Por qué no rentar un despacho que es lo que cualquiera haría, para guardar sus libros, atender los clientes, guardar los archivos, el material de dibujo, etcétera?
Hace poco descubrí la respuesta, y la contesto con mi nombre, para efectos del énfasis.
"Porque no ganan nada, Juan, por eso".
"Juan, ¿cómo crees que van a pagar renta de un local u oficina, una secretaria? ¿un chofer, Juan? Impensable. Si no ganan nada. Benditos clientes que no pagan, o que pagan muy poco.
Pues por eso es que la tendencia de la posmodernidad es tener la oficina en casa, sin secretaria que te bloquee las llamadas, o te diga que no estás, mejor así, directo el trato con el cliente que llegue y te diga que necesita la firma de un juego de planos como Director Responsable, o pasar un plano arquitectónico en limpio porque el que trae está muy maltratado, o bien ir a medir una construcción porque se hizo sin planos (bien común el caso) y ahora se necesita el proyecto plasmado en papel y tinta y ni hablar.
Y van a buscar al arquitecto a su casa, y eso sí, ni hablar porque es una actividad honesta y todo, pero no se gana, pero yo tengo confianza que partir de hoy ahora sí voy ganar.
 

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