sábado, 24 de septiembre de 2016

Vamos al TEC.

Viviendo como se debe(ría).
 
Ya me imagino saliendo del CEDES o de biblioteca, en este último lugar tal vez leyendo libros proscritos como les llama Paco, algo así como Las Venas Abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, o Luis Echeverría: Un estilo personal de gobernar de Daniel Cosío Villegas, o la pedacería del ejemplar de Como Leer al Pato Donald, todo un tratado de semiótica y comunismo, de Ariel Dorfman, este último una prueba de que fumar esa chingadera sí hace mucho, mucho daño. Tal vez ir al Das Bier Haus y tomarme dos cervezas, dos nada más, no como ahora que me tomo muchas más. Tal vez ir a Subway a exprimir todavía más mi pobre tarjeta de débito, lo digo por los precios carísimos para sándwiches mediocres y bolsas de papas sabritas, pero eso sí, refresco a llenar.
Me imagino llegar a casa, y encontrar a mis hermanas. Yo subo a mi recámara. Luego bajo, ya no ceno pues ya cené, o ya me tomé máximo dos cervezas tal vez con totopos y frijoles bayos, como siempre han debido de ser los frijoles.
Luego vemos, mis hermanas y yo, el canal Multimedios, con el señor Juan Ramón Palacios y su programa Desvelados. Así deben pasarse los sábados en la noche, sábados TEC.
Y así pasaron miles de sábados, y nunca pude terminar de ver el programa Desvelados porque se acababa como a eso de las cuatro de la mañana y a mí me vencía el sueño como a eso de la una.
Al otro día, domingo, a despertar tarde, o temprano, para ir al CEDES, a seguirle con las kilométricas tareas del TEC. Luego ir a biblioteca, a leer algún libro proscrito, como les llama mi amigo Paco, o una novela de Frederick Forsyth, o o de Robert Ludlum, o algún libro de cuentos de Juan Villoro y luego.
 
Repitiendo.
 
No esperes nada bueno de mí. Soy escritor.
 

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