viernes, 3 de marzo de 2017

506. Quinientos seis. Odio mi vida.

Creo que he logrado el último lugar en logros y satisfacción profesional, como Arquitecto, de toda mi generación. Igual y me esforcé demasiado, pero lo logré. Hago un recuento de mis amigos, luego de mi experiencia profesional, y me canso más de lo que debiera. Salchichas para asar en pan estilo bolillo aparte, hay más horrendas escenas. ¿Cómo hacer para que me tomen en serio? ¿Y mis padres y el gastazo? Porque eso sí, mi educación ha costado más que la de otras personas o colegas, y yo no he podido ver más allá. Valga la reflexión y cambiemos, en esta ciudad donde las alternativas a la cordura están o en el alcohol (no más por favor) o en la transa (no es lo mío), o en los amigos (la gente de mi generación y mi nivel ya se fue de la ciudad).
 ¿Quién me odiará tanto? 
Pero David Guevara, si insistes en no pagarme, te voy a dar un puñetazo en la cara. Perdón pues, por pasarme de lanza, pero me exalté.
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

723. Miércoles 25 de abril, 2018.

723. ¿Conciliar la meditación con la acción? Ayer tuve un día especialmente pesado. Los martes son el espacio en que puedo hacer otras co...