miércoles, 21 de diciembre de 2016

Voy en la 441. Re-lecturas.


I. La frase del día es:

Busque su plenitud. Siempre, siempre, siempre.

II. Sobre el tiempo (minificción).

Un día encontré la fórmula de la inmortalidad. Poco después me aburrí. Desde entonces tomo muchas siestas.

III. Reencuentro.

Esta entrada la publiqué el 10 de septiembre de 2014. Tenía algunos detalles que he corregido. El resultado final me ha gustado mucho más. Con aprecio para Paco.

No tenía el gusto de conocer a la señora Ivonne Montero, aunque ya había escuchado antes su nombre y al menos sabía que era actriz.

En el programa de Maxine Woodside, "Todo para la mujer"  la he visto por fin, en dos o tres tomas de video. Debo decir que es muy guapa. Algo sobre un problema relacionado con una obra de teatro, que me dejó intrigado.
Entonces busqué en Internet alguna nota periodística y me enteré que fue amenazada de muerte y por eso suspendió la presentación de dicha puesta en escena,  titulada "¡Qué rico mambo!" Los hechos ocurrieron en Ciudad Victoria, capital del norteño estado de Tamaulipas.
Las cosas no pararon allí. Resulta que también amenazaron a su compañera y colega Olivia Collins. De ésta sé mucho más que de Montero. Por ejemplo, que ha hecho películas como "Duro y Parejo en la Casita del Pecado", "La Mujer Judicial", o "Sólo Para Adúlteros", las que por su nombre, no necesitan mucha elucidación. Pero también hizo "Rosa de dos aromas" (1989) sin duda la mejor de su trayectoria, con un argumento, edición, diálogos y fotografía más serios y con un trasfondo más elaborado. 
Sobre la pieza teatral objeto de amenazas para ambas intérpretes, debo decir que no sé nada de ella. Sin embargo, igualito que en las películas de Collins, por el puro título que lleva, estoy seguro que no está inspirada ni en Shakespeare, ni que la hayan escrito Usigli, Rascón Banda o Carballido. No lo sé, pero no lo creo.
La frivolidad se define como lo trivial, lo superficial, ligero, insustancial. Sin duda es en la categoría en que entra esta puesta en escena. Pero aquí viene la pregunta ¿Qué haríamos sin la frivolidad? Es lo que nos apacigua después de un pesado día de trabajo, lo que nos entretiene, lo que nos hace reír y sonreír (ya dijo una vez el Sr. Ricardo Rocha que no son lo mismo). Lo frívolo, es aquello que nos evade de una realidad cada vez más difícil, más cuando eres una guapa actriz y te amenazan así como así.
En toda esta narración, hay una frase de Ivonne Montero que vale la pena rescatar. Categórica y firme, lo dijo en el programa de televisión de Woodside: "Son cosas que suceden y nos sirven de experiencia para que los mexicanos tengamos más amor entre nosotros." 
Los mexicanos, dice Montero. Habitantes de un país donde menospreciamos a los viejos nada más porque están viejos y no queremos ver lo que nos pueden enseñar, a diferencia de nuestros vecinos del norte, que tienen otra cultura, de respeto y aprecio a los mayores. 
Aquí, donde la tecnología está a la orden del día, donde el internet es más rápido que nunca, y donde el desempleo está en su punto más alto, pero donde todo mundo te dice "estoy muy ocupado" cuando lo invitas a tomar un café o una cerveza.
Así es este lugar, donde la corrupción persiste a pesar de tantas leyes, reglamentos, y candados, y donde nunca como antes, con todo y nuestros flamantes organismos de "acceso a la información", "transparencia y rendición de cuentas" o "sistemas anticorrupción" hemos visto a los ex gobernadores y ex presidentes municipales más transas y bandidos de los que se tenga memoria.
No tengo ninguna duda. Si hubiera más amor entre nosotros, México puede llegar a ser un lugar honesto, pacífico, tolerante, próspero.
Pero, ¿quién le va a hacer caso a una frívola actriz? Espero que muchos, muchísimos mexicanos.
Gracias. 

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