lunes, 29 de junio de 2015

¿Cuál?

Escucho que se venden experiencias. ¿Cuáles? pregunta el interlocutor del hombre que hace la afirmación. Él responde y le dice que no sabe pues no es adivino.

Pienso al estar en un lugar donde se vende un producto. Pienso ahora que es un lugar donde se vende una experiencia. Buena reflexión. Cuando vamos a un restaurante, a una librería, incluso a una universidad que es la fuente del diálogo entre los dos hombres, se venden experiencias. 
La reflexión es pertinente. ¿Qué experiencia quiero comprar al ir a tal o cual lugar? Pero es que también hay experiencias que no se compran y...

viernes, 26 de junio de 2015

Un cuento, así nomás.



Para Mario, con mucho afecto.


Allí.



Javier sale de la oscuridad de la noche.  Entra en la penumbra de un bar que huele a húmedo, a cerrado, a la cerveza de siempre. La rocola al volumen mínimo, escucha los lamentos vueltos música. Toma una silla y enseguida llega ella, le sirve una cerveza helada. Ella, que trae puesto un vestido entallado, de flores, ceñido a su cuerpo delgado, frágil, la piel morena, quemada, bajo la débil luz del foco al centro del techo de lámina, luz mortecina a punto de apagarse. El cabello sujeto en cola de caballo, algunas hebras sueltas que dan cuenta del paso de la noche, del cansancio. Javier la ve alejarse a la barra de madera quebrada, que cruje nadamás de apoyarse en ella. El hombre de la barra le dice unas palabras incomprensibles. Javier los ve a los dos. Luego a ella, que se dobla de espaldas para acomodar las botellas vacías que el tiempo va dejando, que hay que contar. Ella va al baño, el único, y segundos después sale con un paño húmedo. Las sillas desperdigadas las va pegando a las mesas vacías, hay que limpiar las mesas, recoger las colillas de cigarrillo, hay que perderse en la casi inaudible melodía que sale de la rocola en la esquina. Hay que esperar nuevos clientes. Ella ya lo conoce. Ya lo ha visto. Javier pretende que la mujer ya no está. Se dirije a la barra, los dos hombres se pierden tras una cortina sucia, a rayas. Ella odia la noche. Limpia las mesas, acomoda. Espera algún comensal que no llega.

viernes, 19 de junio de 2015

Próximamente.



Llega el chico TEC a la oficina, el chico de la UNI lo ve desde la puerta del archivo al fondo de la oficina del Corporativo en San Pedro, o Monterrey. La licenciada Jill se acerca y comentan algo. Luego se alcanza a escuchar "Yo no voté el 7 de junio porque en McAllen no pusieron casilla especial. Ésos fueron los de la CNTE".
El chico de la UNI frunce el ceño desconcertado y vuelve a su trabajo. No. Mejor se va a la fonda de Doña Chu por un licuado de chocolate y nuez de doce pesos. Será un día largo.

Preparando un cuento breve para los días que vienen. Aquí lo publicaremos. No fue aceptado en la revista Tierra Adentro de Conaculta, pero buscaremos nuestro propio espacio, nuestro propio ámbito.

miércoles, 17 de junio de 2015

Volvemos a la realidad y...

Más o menos así dice en "Soldados de Salamina". Que uno dice lo que dice, y que hace lo que hace, y que no pide perdón, y se aguanta. Eso, cuando llega un momento en la vida de ser hombre. Creo que el personaje Miralles tiene razón. He hecho cosas y las he dicho, y me he tenido que aguantar sin pedir perdón. Me he aguantado nomás. Y también me las han hecho a mí, para que negarlo. Y nos aguantamos y así es como creo, que poco a poco se va madurando y uno se va haciendo hombre. Mañana se celebra un cumpleaños y no iré de nuevo a festejar. Muchos agravios con familiares cercanos, de cosas que sin merecer he recibido y me han dolido mucho. Y tendré que aguantarme, ni hablar.
Me arrepiento de muchas cosas en mi vida, pero ya están hechas y no hay lugar para el perdón, no, solamente, como me resuena esa frase del personaje de Javier Cercas, uno se aguanta y ni hablar. Lo más memorable de esa novela que acabo de terminar el martes por la noche. Domingo, lunes y martes hasta el mediodía eso sí, de tienda. El martes un pago enorme a un proveedor que se tenía que hacer, otro error más cometido por mi buena fe y la malicia de un vendedor que quiere vender de más. Pero necesito su producto y estoy seguro que lo voy a desplazar, estoy seguro que me recapitalizaré, ni hablar. 

Y un poquito de espacio a mis fantasías de ser, ahora que entra una legislatura estatal renovada en el estado de San Luis Potosí en septiembre, ahora sí, llegaré con un excelente plan de trabajo, credenciales y aplomo en mi entrevista, y seré Comisionado Estatal de Acceso a la Información Pública. 
De vuelta a lo mismo, a aguantarme, a sonreír, a tener serenidad y ánimo que no sé de dónde los voy a sacar pero se tiene que poder y...

lunes, 15 de junio de 2015

Todavía.

Hoy recibí mi diploma del INE por mi participación como funcionario de casilla. Presidente para ser más exactos. El CAE me habló de un recuento total, y yo creo que se dio más por estrategia política que por alguna normatividad en la ley.
La tristeza ganó el sábado y un pequeño susto me invadió, aunque tal vez no pasó nada más. El domingo me levanté más temprano de lo habitual y el día pasó entre programas de televisión, pensamientos y recuerdos. Al final del día recibí una llamada de aliento del buen amigo Paco, que apareció como una presencia que me ha dado fortaleza, y también cordura, hay que decirlo.
 Sin espacio posible para la decepción, la derrota o el abatimiento, hay muchas, muchísimas cosas que hacer. También hay que dormir bien, pasarla bien, tener buena actitud y de vez en cuando, nada más de vez en cuando, pedir una pizza vegetariana como me recomienda mi amigo Marco. Es que por aquello de estos calores...
Anuncio una breve ausencia de este espacio, en lo que llego a Caracas, Venezuela, a una participación de Observadores Internacionales en relación al caso de los presos políticos, o políticos presos, allá sabrán. De ahí a Bogotá, para acreditarme en la siguiente ronda de pláticas de paz entre el gobierno y la guerrilla. Se llena mis compromisos diplomáticos y es que el deber llama.
Un saludo a todos aquellos amigos leales que me han brindado su aliento, su comprensión y su presencia, en estos días en que las cosas no se están dando para mí.


viernes, 12 de junio de 2015

¿Nada más?

Me decepciona que después de tantas invitaciones, solamente una visita a mi entrada del 8 de junio. Decepcionado y cansado. Y vayan mucho a la fregada, a volar pues, si no leyeron la entrada "un día después". A lo que sigue, y espero que esta vez pueda tener más lectores. Recibí un comunicado de Bolsa de Trabajo, y ahora sí, confío en que encontraré un empleo. Confío, sí. Ayer imprimí unas tarjetas de presentación, para lucir profesional y dar confianza. Un cliente potencial no volvió a llamar, sin embargo. 
Y mientras más tiempo pase, la probabilidad que llame y me contrate se reduce de manera exponencial. Una de las leyes de la Arquitectura. Para sentirse un poquito triste, un poquito nomás. Por mientras, pienso en otras cosas. El envilecimiento colectivo, progresivo e inevitable de Ciudad Valles, promovido por sus autoridades ausentes. Los pretextos no faltarán. Que no hay dinero. No hay presupuesto. El presidente no está. Que una y otra vez la salud de presidente municipal. ¿Y la salud de la ciudad? bien gracias. Ya me imagino, que nos salgan con que no hubo elecciones por que el consejero presidente del INE tiene un problema de salud. O que Hitler ganó la guerra porque Roosevelt tenía un problema de salud. Y aquí en Ciudad Valles esa excusa sí vale. A aguantarse, ni hablar.
Un viernes más de una semana corta. Es que esta semana empezó el miércoles, con los cómputos distritales en todo el territorio nacional, para elecciones federales y locales.

lunes, 8 de junio de 2015

Un día después...

No es suficiente decir "puse mi mejor empeño" cuando hay dudas. No será nunca suficiente decir "faltó tiempo". Lo cierto que la vida me ha dado tantas lecciones y no se termina de aprender. El día de la jornada electoral, me ganaron mis ideas preconcebidas, mis temores, mis prejuicios. Hasta cuándo podré liberarme, creo que a partir de anoche. Ya siento que mi vida va a cambiar, pues no puede seguir así como hasta ahora.

El vocal ejecutivo local del INE dice que la de ayer fue una jornada electoral de diez. Para mí sí lo fue. Reconozco la civilidad de los representantes de los partidos políticos. El compromiso con este sistema que tenemos llamado democracia. La responsabilidad de mis compañeros funcionarios de casilla. Debo reconocer también que a causa del INE-Ceepac, de la elección concurrente, del compromiso que sentí que tuve con mi propia democracia personal y con ese reducto que todavía deberé tener de optimismo y valor, manejé un vehículo. 
En serio. Desde el año 2005 no manejaba un vehículo de motor. Pensé en llevar a alguien más, o en pedir un taxi, o en pedirle raid a mi amigo Marco, que no se hubiera negado en ayudarme a mover mamparas, urnas, portaurnas, sobres, boletas, marcadores, lápices, borradores, plumas bic, cartelones, en su camioneta, a las siete y cuarto de la mañana para llegar a las siete y veinte (la casilla se ubicó a dos cuadras y media de mi casa) para empezar a instalarnos a las siete y media como marca el manual.

Pero no, tuve que manejar un vehículo.

Y sentí, en parte por eso y por haber conocido gente tan amable, tan contenta y tan comprometida, que le doy la razón al vocal ejecutivo estatal y yo también le doy un diez a ese día de ayer, a pesar de tanto que de repente me nubla y que no vale la pena ya pensar.
En mi estado se instalaron la totalidad de las 3978 casillas sin incidentes graves y la elección se llevó a cabo en paz y tranquilidad. Según el PREP , programa de resultados electorales preliminares, que es un servicio de información que el Estado, antes, y las instituciones autónomas después vienen dando al público interesado desde al menos 1988, ya nos había dado un ganador con las actas computadas hasta las 2 de la mañana. Pero le siguen. El PREP no para hasta eso de las 6. Pero en fin.

Le doy la razón al señor Aispuro y quiero ser optimista el día de hoy.
A pesar de que un consejero electoral del Ceepac, con argumentos que no entendí, detecta inconsistencias en 27 actas en el cómputo de la elección para gobernador del estado. 27 actas de un total de 3978.
Entonces me gana una opresión el pecho y no sé si entre ellas esté la mía. Y ya me dirá mi lado bueno, que somos humanos, que el sistema es perfectible, que somos ciudadanos que actuamos de buena fe, al lado de representantes de partidos políticos que vigilan con su mejor empeño y que no se contó ni un voto de más ni uno de menos. Y luego le pienso otra vez. 27 actas de 3978. Como que entonces no está tan mal, y sigo pensando en ese diez de calificación aungue la división me de 9.93.*

*3978 menos 27 igual a 3951.
Y 3951 actas buenas entre 3978 actas totales = usted dividále.
 

Gracias.

viernes, 5 de junio de 2015

¿Qué más?

La noche del miércoles pasó rápido. Dormí entre las 11 de la noche y contrario a mis planes, me desperté a las 2 de la mañana. Un plano oficial, que ploteé sin mayor problema como a eso de las ocho y media de la mañana. Digo sin mayor problema, porque el miércoles tempranito fui por dos cartuchos de tinta que me hacían falta. Fueron el color cyan y el magenta, los dos colores, a mi entender, muy necesarios para crear el color gris en las impresiones. Un color esencial, pues el gris es un tono amable en arquitectura. Representa tonalidades, matices y sombras, y las sombras son una señal de que hay luz.

Así las cosas, el jueves cobré mis honorarios. Y bueno, la tristeza me volvió a ganar. En unos dos meses o tres me he ganado unos mil pesos, y ahí  termina. Y si no cobro tan barato como cobro, ni eso voy a ganar.

Le pagué a dos proveedores del negocio y el dinero se fue rápido. Y para vender, caramba. Pero hoy aprendí algo y ese aprendizaje es digno de narrarse muy aparte. Como introducción diré que en los negocios siempre hay áreas de oportunidad y afortunadamente o desafortunadamente, siempre se aprende.

Un pendiente que tenía al principio pero dejo al final. Mi amigo Paco, de Veracruz, me pregunta ante un cuento que he publicado en este blog. La pregunta me desconcertó: ¿Entonces Franz Kafka era mala leche? No, para nada, estimado amigo.
Kafka se vuelve personaje de uno de mis cuentos como homenaje y como conjuro para resucitarlo. No es mala leche, simplemente lo volví parte de un sistema del absurdo tan común en las entrevistas de trabajo de México. A mí me ha tocado vivirlas. Lo que más rabia da de las empresas en México, es que publican vacantes cuando no necesitan gente. Eso sí es absurdo. O te preguntan ¿a qué viene? cuándo ellos te mandan llamar. O como leí en Wikipedia. Te piden que envíes un mensaje pero sin decirte quién es el destinatario o te envían a un lugar que no existe. Eso sí es kafkiano.
Pero no, estimado Paco. Kafka no es mala leche, nunca pretendí que se interpretara así.

Kafka fue un oficinista que ponía un empeño ejemplar en su trabajo. Hay un libro, que jamás compraré por cuestiones presupuestales, que está dedicado a su impecable trabajo de oficinista y abogado de una gran empresa. Se dice de él que pertenecería a una organización secreta anarquista, y de ahí la tónica de la narrativa contra la burocracia, más evidente en su novela El Proceso, o en el cuento Un médico rural, donde de plano no hay gobierno ni estado, pero aquí en México eso ni sorprende.

En fin, volviendo al gran autor, debo de ser que Kafka no era para nada mala leche. Tal vez lo convertí en una pieza más en la mesa del rompecabezas del absurdo. 

martes, 2 de junio de 2015

No hay lugar.

Siento incertidumbre por un examen de admisión que presenté en días pasados. Aparentemente pasé, hasta recibí un mail afirmando que tal hecho era motivo de celebración, lo que me hizo fruncir el ceño, y sentirme, no sé por qué, un poquito más triste. Pero no tengo tiempo para tanto. Las clases empiezan el 31 de agosto, fecha fatal, y hay tantas cosas que hacer en el ínter, que hay que empezar ya. Hoy espero una respuesta de una muy amable y paciente "asesora educativa" que me ha llamado por teléfono y escrito varias veces, tantas que ya no sé cuántas han sido. Por mientras, reviso los pendientes del día. La impaciencia en el negocio, por ir a la Secretaría de Finanzas a renovar mi licencia de manejo. Esperé malos tratos, esperas y un "vuelva mañana" pues eran las 13:55 horas cuando la señorita me acompaño con el fulano del módulo de licencias. Sé por norma general que las oficinas cierran a las tres de la tarde, pero a las dos en punto dejan de cobrar en ventanillas, por aquello del corte de caja. Mis malos pensamientos no se cumplieron. Todo salió muy bien, y ya tengo licencia de manejo. Luego a la farmacia a comprar un medicamento y agua mineral. Y lo peor fue que ya no pude ver Ventaneando en su hora completa. Por mientras, no sé qué pensar, sintiéndome un poquito más triste, o será el calor, o la falta de una aspirina y una coca cola estilo Héctor Belascoarán Shayne, o quién sabe qué, mientras espero el día de mañana, los pendientes, los pagos a proveedores, las llamadas telefónicas, el domingo siete (¿a qué idiota del INE se le ocurrió esta fecha?) donde actuaré, por burla y gracia de una institución mafiosa y abonimable, como funcionario de casilla. Mientras, espero que se me pase lo triste, tal vez con una coca cola Belascorana y una aspirina, y espero a la asesora educativa de una ilustre universidad que no se comunicó hoy conmigo.


661. Sábado 16 de 12 de 2017.

La falta de malicia ha sido el origen de la mayoría de mis derrotas. La desgracia me sigue y ya me alcanza. Terrible la historia de la infa...