domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Y luego?


Todo el día nublado. Anoche llovió.
Me imagino como un maestro del sur de México, presentando un examen, viendo a través de la ventana a cientos de policías y soldados velando por mi seguridad y yo muy agradecido por la atención.
Terminando el examen, a empujarme dos tamales y un atole en vaso de unicel, sobre alguna banqueta cercana, viendo pasar camiones y autobuses urbanos.
Tengo otra opción. Me pienso como un chico TEC (que conste que no he dicho cuál TEC ¿eh?), de visita en Laredo, Texas, disfrutando el mall o el outlet un poco más lejano, o cenando en un Applebbe's que está igualito a los de Monterrey, pero allá, las barmaids están más guapas y sonríen más. Preparado para el regreso, en un avión chárter barato, barato, o gratis, pues los pagué con los puntos de mi tarjeta Platino American Express (soy proactivo y pienso en términos de sistemas), y ya iré al aeropuerto Mariano Escobedo y tendré a un amigo, también egresado del Tec, que estará esperándome, pues yo los taxis ni los conozco.
O bien, vivir allá, en New Jersey, o en Boston, y trabajar en lo mío y sentirme halagado, extasiado, realizado cuando la gente me dice "tú no pareces mexicano" o "los mexicanos que yo he conocido no hablan o se visten como tú", en lugar de sentir extrañeza o rabia por ese sentido de la vida tan americano dedicado y destinado a los arquetipos y los estereotipos.
Tal vez estaría en Tampico, Tamaulipas, leyendo un libro de Stephen King en alguna cafetería Italian, y pensando en que ya es un poquito tarde.
Pero no. Y mientras pienso en mis alternativas, me arrepiento de no haber ido mucho antes al OXXO o a la farmacia del ahorro por una botella de agua ciel y una paleta Solero mientras esto mejora, y la realidad alternativa se pueda cumplir.
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

648. Viernes 17 de noviembre, 2017.

1. Después de muchos años, me he dado cuenta el día de hoy, que la semana solamente tiene cinco días. Es relevante porque era algo que habí...