domingo, 1 de noviembre de 2015

El ruido.

Cada vez que dejo la televisión, me doy cuenta de la conveniencia de usar bien el tiempo disponible. Será que así alcanza mejor.
Hay más retos por delante, y es que no había leído el reglamento académico donde dice que si no se presenta el examen final (cuyo valor es un 10 por ciento global), la materia se reprueba en automático.
 
Y no puedo dejar de comentar que por enésima vez estoy leyendo Réquiem por Brown. Me encanta la escena irrelevante, en que el detective la emprende contra una bolsa llena de donas. Los mejores placeres de la vida a veces no cuestan tanto dinero.
 
Gracias.

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