domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Y luego?


Todo el día nublado. Anoche llovió.
Me imagino como un maestro del sur de México, presentando un examen, viendo a través de la ventana a cientos de policías y soldados velando por mi seguridad y yo muy agradecido por la atención.
Terminando el examen, a empujarme dos tamales y un atole en vaso de unicel, sobre alguna banqueta cercana, viendo pasar camiones y autobuses urbanos.
Tengo otra opción. Me pienso como un chico TEC (que conste que no he dicho cuál TEC ¿eh?), de visita en Laredo, Texas, disfrutando el mall o el outlet un poco más lejano, o cenando en un Applebbe's que está igualito a los de Monterrey, pero allá, las barmaids están más guapas y sonríen más. Preparado para el regreso, en un avión chárter barato, barato, o gratis, pues los pagué con los puntos de mi tarjeta Platino American Express (soy proactivo y pienso en términos de sistemas), y ya iré al aeropuerto Mariano Escobedo y tendré a un amigo, también egresado del Tec, que estará esperándome, pues yo los taxis ni los conozco.
O bien, vivir allá, en New Jersey, o en Boston, y trabajar en lo mío y sentirme halagado, extasiado, realizado cuando la gente me dice "tú no pareces mexicano" o "los mexicanos que yo he conocido no hablan o se visten como tú", en lugar de sentir extrañeza o rabia por ese sentido de la vida tan americano dedicado y destinado a los arquetipos y los estereotipos.
Tal vez estaría en Tampico, Tamaulipas, leyendo un libro de Stephen King en alguna cafetería Italian, y pensando en que ya es un poquito tarde.
Pero no. Y mientras pienso en mis alternativas, me arrepiento de no haber ido mucho antes al OXXO o a la farmacia del ahorro por una botella de agua ciel y una paleta Solero mientras esto mejora, y la realidad alternativa se pueda cumplir.
 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Algo falta.

Se me fue rápido el tiempo. Y no es eso tanto el problema, sino la conciencia de que debe haber algún pendiente, algo que ha quedado sin solventar. Por lo pronto aferrado a Ellroy. Buen asidero emocional. ¿Dónde encuentro el rumbo? Tengo que esperar varias respuestas. Espero no perder la paciencia.

viernes, 27 de noviembre de 2015

La verdad.

El licenciado Arturo Escobar y Vega no es culpable. Los culpables somos nosotros. Una sociedad apegada a los bienes materiales. El culpable es el sistema que promueve un enorme amor al dinero. Y el amor al dinero es la raíz de muchos males. Arturo Escobar y Vega, es inocente.
 
Y ya lo dirá el chico TEC ¿y quién es ése? ¿existe?
 
Y que conste que no he dicho cuál TEC ¿eh?

jueves, 26 de noviembre de 2015

Dos sueños y qué.

Una vez le comenté a una amiga (sí, he tenido mujeres amigas por increíble que parezca), que Amazon.com es una forma de ver aquello que podemos tener si la vida no fuera como es. No inventé la frase. Se la parafraseé al Maestro Carlos Monsiváis en relación a un artículo que leí de él en la revista Proceso.
Ella me respondió más o menos en los mismos términos. Me decía que ella llegaba a pasar cierto tiempo (¿minutos? ¿horas? no lo sabré) en el mismo sitio de internet, navegando y viendo cosas que jamás iba a comprar. Y ni hablar.
Confieso que he comprado en Amazon desde al menos el año 2009 cuando me dieron mi primer tarjeta de crédito, muy limitada y bajo las dudas del ejecutivo de cuenta que una y otra vez me preguntaba ¿sabes cómo funciona una tarjeta de crédito?
Ahora he visto dos objetos que pudiera tener: un libro sobre diseño de hoteles bajo el estándar norteamericano (igual y sirve de algo aunque la tipología en México pudiera variar) y la primera temporada de la serie "Justified" basada en el personaje Raylan Givens del escritor Elmore Leonard.
Tantas cosas y no tanto que leer, sino tanto, tantísimo que ver.
Gracias.

A veces.

Desde los sótanos de la Secretaría de Gobernación, un distractor más para la tele audiencia.  El asunto del señor Escobar "Platinum", teatral y burdo.

¿Qué verdadera tragedia nos están escondiendo?
Qué miedo tengo.

Gracias.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Algún día.


Historias de la arquitectura contemporánea.

Seremos felices y entonces estaremos llegando del vuelo Milwaukee - Monterrey, y de ahí al corporativo. Ayer, un pequeño desencuentro con un colega arquitecto al que le doy toda la razón sobre una situación que tuvo que enfrentar, que algún día hay que encarar. Parte del problema fueron los honorarios, esta vez a la inversa. Parafraseo a mi compañero de profesión. Que tal vez el dinero cobrado a un cliente que salió por ahí, fue bastante. Yo me quedo callado y escucho. Pero la cosa no quedó allí. También implicó la ruptura de protocolos, la mala suerte, tal vez la inmadurez, falta de criterio, de un tercer proveedor de un servicio que no se dio cuenta de la gravedad de un asunto. Y es que en arquitectura, el que manda es el arquitecto, nadie más.
Yo confieso y afirmo que uno de los más graves pecados de la humanidad hoy día, algo que antes fue virtud, es la ingenuidad. A ella la defino, como eso precisamente, falta de malicia.
Cada vez más, mientras avanza la edad, y la experiencia también, la inocencia o la buena fe, cede paso al dolo, que nos cubre con su manto, y jamás, pero jamás, podremos quitárnoslo. Es más, a veces creo que el paso de los años vuelve ese ropaje un pesado lastre, imposible de quitar.
Extraño de mis días de juventud esa ligereza de equipajes.
 
Es que de repente, se vuelve insoportable, tener una atención con un cliente y pensar que nos lo quieren quitar.
 
De igual forma, harta hasta el peor cansancio, que te digan "buenos días" o te saluden, y pienses que te quieren joder vivo.
Pero así es esto. Maldita profesión.

Historias del corporativo.

El chico de la Uni toca con cuidado la puerta de cristal de la oficina de la licenciada Ludwika. "Disculpe, licenciada, ¿me da chance de ir a Soriana? Es que mi abuelita me pidió de favor ir a pagarle el gas natural, y si no pago hoy se lo cortan...
La licenciada, en una más de sus infinitas conferencias telefónicas, hace esperar al chico de la Uni al menos varios minutos. En comportamiento organizacional se llama "darse importancia" y es vital en el mundo de los negocios hoy día, en especial en el corporativo de Monterrey, o San Pedro, que es lo mismo.

"¡Ah sí!, puedes ir no hay problema, chico...Al verlo irse por el pasillo iluminado con la luz natural que se filtra por las montañas de la Sierra Madre, la licenciada Ludwika frunce el ceño mientras revisa sus correos electrónicos: una invitación al corporativo matriz en Milwaukee, todo pagado, el boletín de los egresados chicos TEC (que conste que no he dicho cuál TEC), un mensaje sobre las actividades de Responsabilidad Social de los Legionarios de Cristo, una invitación a la conferencia "Libertad de Expresión en el Siglo XXI" dictada por el Doctor Javier Duarte de Ochoa.

La licenciada Ludwika cierra las aplicaciones de su Ipad Air y se dispone a ir a Starbugs, al segundo cafecito de una mañana pesadita, pesadita.
En eso, reflexiona y el pensamiento se alarga igual que el pasillo iluminado con la luz natural que se filtra por las montañas de la Sierra Madre...¿Soriana? ¿Esa cosa qué es? ¿Será una broma del chico ése...de la Uni? Pero se hace tarde para el cafecito, a las once de la mañana no hay mucho qué hacer y pues..

lunes, 23 de noviembre de 2015

Me levanto y lo primero que veo.

Pagué a dos proveedores en el negocio de mis padres. Sin mucha emoción y pensando en mi sueño académico. Nada perdido (sin pesimismo pero con preocupación), hoy veo que sí está disponible el libro de mi curso, y que sí se pudo (sí, carajo, sí se pudo) entregar la segunda actividad del mismo.
 
Luego fui a pagar el cablemás, y se da uno cuenta de lo lento del servicio, de que ya es un hecho que será siempre malo.
Dos lecciones del día: que lo de ser proactivo no es broma y que siempre hay áreas de oportunidad, y eso, aplicado al negocio. Segunda, que ya escuché de boca de una conductora del telediario de la TVE, el término Daesh en lugar de "Estado Islámico". Yo muevo la cabeza y no digo nada, nomás pienso que eso es pasarse de chocante, al menos, y que tal vez, y lo dejo como un pensamiento malicioso, tal vez nada más,  los periodistas europeos ya dejaron la objetividad y se embarcaron en una lucha ideológica y ahora sí no sabría qué comentar.
 
Y por enésima vez, me aferro a la memoria, a la materia que es memoria y presencia, y ya no sé a que más aferrarme, y estoy volviendo a leer Réquiem por Brown, de Ellroy. No me queda nada más. Ni una retransmisión de Point Break, ni un capítulo de Buffy la Cazavampiros, ni Felicity, ni de Mad About You. Caray.
 
Gracias.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Tiempo de irse.


De repente, como se había anunciado al menos dos días antes, bajó la temperatura en la ciudad. El frío cambia la percepción del tiempo, parece más temprano pero ya casi son las cuatro de la tarde. Lo nublado invita a ver una película del estilo de "Point Break", o una serie de televisión que haga sonreír. 
Muchas cosas que hacer, sin embargo. Poco tiempo que ya se va, en un abrir y cerrar de ojos, la hora límite para entregar mis actividades o los compromisos que tengo con algún cliente.
¿Qué pasó hoy? Pesado en el negocio de mis padres, algún conocido que saludé, ninguna llamada recibida. Como siempre, hay que esperar.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Ser profano en sábado.


Me acordé cuando me preguntaron en el INE si por haber trabajado en SEDESOL nadie me había tachado de panista, según el consejero "general" Arturo Sánchez. Eso porque vi hoy a Juan José, compañero de la Secretaría, y que hoy, creo, dedica su tiempo a hacer proyectos, gestionarlos ante dependencias y/o municipios y ganarse un dinerito entre los beneficiarios. ¿Y si luego no pagan? Pregunta de arquitecto y de veras que duele preguntar.

Yo hubiera contestado que México no es, en general, y qué bueno que no lo es, Veracruz o Oaxaca, o el Estado de México, territorios donde han gobernado personajes de lo más obsceno, y que no, en mi estado, los programas sociales y el emblema de SEDESOL nunca vi que se usaran para beneficiar al PAN de Fox, o al PRI del gobernador en turno. También hubiera dicho que si a mi me tachan de algo, es de ser honesto, trabajador, cumplido, responsable, conocedor de mi profesión, y comprometido.

Pero no, de imbécil que les contesto "Yo entré a SEDESOL por una convocatoria abierta. Querían un arquitecto titulado, fuera tan fácil encontrar uno,  y luego salen con la chingadera de que siempre no,  que no hay dinero, y cancelaron mi plaza. Pero como experiencia no estuvo mal, estuve cercano a una realidad de pobreza extrema en mi país, que sinceramente no conocía, etc."

Es más, circula la leyenda negra de un subdelegado de SEDESOL, de apellido Ortuño, que una vez amenazó con lo siguiente a algunos empleados de la primitiva y barbárica zona Huasteca del estado (o sea a mi, a Juan José, y otros compañeros) : Que si por algún chisme llegaba a enterarse de que cualquiera de nosotros se paraba en un mitin de cualquier partido político, nomás de espectador, se iba a meter en un pinche lío, y que lo menos malo que podía pasarle era perder su trabajo.

¿O sea que importa más mi trabajo en SEDESOL que mis derechos políticos?

Y luego gente como el consejero "general" Arturo Sánchez, preguntando pendejadas.

Pero por lo demás, me dio mucho gusto saludar a mi  ex compañero y amigo de siempre, Juan José.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Mucho qué hacer y qué.

Tengo una idea general para escribir un cuento titulado Mayra. Se me reveló en un sueño la figura etérea de una mujer que me pide la acompañe al castillo kafkiano de una ciudad que no es la mía, pero que tiene alguno de sus ¿componentes? ¿objetos? ¿elementos? Por ejemplo la Avenida Pedro Antonio Santos, la estación de los ferrocarriles, las escalinatas de piedra que van a dar al río, la penumbrosa explanada que se extiende ante lo que parece ser una universidad comunitaria o una preparatoria.
 
Por lo pronto viendo Rizzoli and Isles. Una palabra para definir su forma de vestir: Fantabuloso.
 
Gracias.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Se vislumbra el pasado.

Durante un tiempo quise leer la autobiografía de Lee Iacocca, director de Ford y Chrysler, y más famoso en esta última empresa. Una cantidad excesiva de tareas en mis años de estudiante de arquitectura me hizo aventar el libro, del que no leí ni diez páginas, y terminó siendo donado a la biblioteca central del Tec.
Hoy vino a mí ese recuerdo al ver un Chrysler New Yorker en color negro, en no muy buen estado, pero todavía muy bonito. En Estados Unidos ese modelo se vendía como LeBaron, con techo de vinil, asientos de piel y un sin número de detalles de mucho lujo.
Y pues ya no sé qué más. Ese tipo de recuerdos llaman otros, como mis fracasos, la falta de recursos, malos maestros, otros buenos la verdad, la desesperación, y pensar una y otra vez que hubiera sido si me cambio a la Universidad del Noreste a estudiar Administración de Empresas o Comercio Internacional o...pero ya qué hacemos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

No se si todo está bien.

Como bocanada de aire fresco recibí el saludo de Paco, desde un sms. ¿Qué hubiera querido responder al todo bien de mi estimado amigo? Que estoy bien,  desde algún pasillo inmaculado, bien iluminado con la luz del sol y focos ahorradores de última generación. A mi lado está la licenciada Jill platicando de su último viaje de capacitación a Suiza, o a Milwaukee, y de su próxima estadía en algún lugar de Singapur o Indonesia o un lugar de ésos donde están los tigres asiáticos. Yo le comento sobre mi experiencia en el congreso internacional sobre intrapreneurs, (aquellos que emprenden y son proactivos al interior de una gran, gran empresa)  con otros jóvenes ejecutivos de otras empresas multinacionales. Que se celebró en Toronto, o en Vancouver, o en Finlandia, o en algún lugar de ésos. Que al rato, en la tarde, tengo reunión con mis amigos EXATEC, en el Sierra Madre, o el Applebees, y que la agenda social se sigue llenando. Y que recibimos en el IPhone un mensaje de aliento y solidaridad de la licenciada Ludwika, que estaba en París en un congreso sobre Tecnologías de Información y los retos de la gente altamente efectiva y eso sí, con cargo a la empresa como debe ser, y afortunadamente nos mandó decir que todo bien. Que París como si nada, que todo sigue igual y ni hablar.
 
Ni licenciadas Jills, ni corporativos, ni viajes a algún lugar de ésos, porque el desempleo es real, digan lo que digan, y pues ni hablar, en el negocio de mis padres.
Una mañana sin mucho sol, pero sin mucho frío tampoco aquí. Ir al banco a pagarle a un proveedor, una comida al mediodía sin sal, chicharrón en salsa verde y arroz blanco, sin nada de pasión ni emoción y pues uno se encabrona y...
Más tarde el saludo de un barman del afamado Hotel Valles, que me pregunta con voz  a los cuatro vientos que por qué ya no he ido, y no sé qué decirle, que el trabajo, que la chamba, que la tristeza, que la inercia.
Y pues ya no sé.
 

martes, 17 de noviembre de 2015

La frase del día.


En algún lugar de la Internet lo leí:

"Mis días de fiesta están en el pasado". Charlie Sheen.

No se diga más.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Enfrentado a lo que no puedo cambiar.


Cada vez peor Ciudad Valles. Un municipio incapaz de resolver nada, donde no funciona absolutamente nada. Cada vez peor. Una autoridad electa con un margen impresionante de votos, que día a día los desperdicia, que no da resultados, no se pronuncia, no opina, no se ve, rehén de sus proveedores de dinero de campaña, sin voz aquél que debió haber sido nuestra voz.
Y ya me dirán que si no me gusta, que me vaya, que los deje trabajar (si es lo que menos hacen).

Buena la conversación con Paco. Pienso en lo que tengo enfrente, en la falta de trabajo, en mi situación absurda que nadie se merece. 
Hubiera querido hacer algo bueno este domingo de nubes y clima templado, como por ejemplo ver "Punto de quiebra", sentirme por un momento nada más,  imaginarme y ser Keanu Reeves. Y ya. 

Por lo pronto, sigo esperando las buenas respuestas de Rodrigo López y Marco Vinicio del Ángel, directivos del Tecnológico de Monterrey, porque yo solo no puedo encontrar algo mejor, y porque ya no aguanto más.

Gracias.

martes, 10 de noviembre de 2015

Parece que así es.

Es que como que vale más lo que no alcanzamos a hacer que lo que logramos el día de hoy. Pagué unos recibos, luego el IMSS (es que tenemos un esquema de seguridad social que está partiéndole la madre a este México, ¿no será mejor que la gente gane un poquito más de dinero sin seguridad social?), luego saludé a mi buen amigo Carlos Lira, Vocal del Registro Federal de Electores del nefasto y detestable Instituto Nacional Electoral.
 
No fui a SuBodega a comprar mis muffins de martes en la tarde. Apenas al OXXO a comprar un Dr Pepper de dieta eso sí. Ya no pude ir hasta allá.
 
Luego ir a la papelería a comprar hojas tamaño oficio y pues hasta el otro martes.
 
No soy consumista, tengo necesidades.
La mala noticia, que Mario Vargas Llosa llama un suicidio a la segura nominación de Donald Trump como candidato del partido republicano a la presidencia de Estados Unidos. Vargas Llosa, te equivocas. Serás un mediano escritor (y en algunas de tus novelas francamente malo) pero como analista político no sirves, pues. Sea la evidencia, y me refiero a encuestas, las que van a mandar como es en la Mercadotecnia Política. Trump no tiene rival a pesar del inflado Ben Carson y su distractor (bueno, pero no suficiente) de las pirámides de Egipto y su función de silos, en lugar de tumbas de los faraones, interesante historia pero no bastó.
 
Pasando a otras cosas, mucho qué hacer y bueno, a esperar con serenidad y a aguantarse.
 
Gracias.
 
 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Sorpresa.

Me da mucho gusto saber que el nuevo líder nacional del PRD es Agustín Basave. Licenciado en Sistemas Computacionales y Administrativos por el Tecnológico de Monterrey.
 
Ojalá que sea ejemplo de rectitud, valores y honestidad en su nuevo encargo. Espero que aplique algo de lo mucho que debió haber aprendido en el TEC y sepa que muchos ojos lo verán. Sabemos que puede hacer mucho para recuperar los valores en nuestra sociedad y que hay mucho que hacer. Ya en serio, yo personalmente he recibido los peores insultos habidos y por haber solamente por haber sido egresado del TEC. Sea para Basave una oportunidad de oro para demostrar que hay capacidad, talento y sobre todo integridad, sentido humano, visión global, trabajo en equipo, innovación, que son los principios rectores de nuestra institución.
No nos decepcione y no me decepcione a mí, Don Agustín.
 
Gracias.

martes, 3 de noviembre de 2015

No la terminé.

Corría el año de 1993 y en los medios de comunicación fue un acontecimiento. Premio a mejor película en el festival de Cannes. Un triunfo más del Salinismo que se encontraba en su máximo esplendor. Cierto que la televisión y la prensa ponderaron mucho esta obra, a la altura de lo mejor de la cinematografía mundial. Sin embargo, no llegó a la nominación de los Óscares, ese triunfo sería propiedad, hasta entonces, de "Macario" de Ignacio López Tarso, y de "Actas de Marusía" (Ernesto Gómez Cruz). "Amores Perros", llegaría a las nominaciones muchos años después.
 
Yo estaba en la preparatoria, esforzándome al máximo aunque sí, sí tuve tiempo para ver cine, pero esa no la vi.  Ese año disfruté El último Boy Scout, de Bruce Willis, y debí haber visto también Jurassic Park.
 
Después del éxito en Cannes y de ver una y otra vez la escena del escarabajo dorado , eso sí, se estrenó comercialmente en nuestro país, tal vez sin más comentarios de la gente de a pie. Recuerdo que aquí en Ciudad Valles se exhibió en el Cinema Valles 70, la sala de más lujo. ¿Qué era Cronos? Una obra maestra del terror, sin más detalle, y una muestra más de que el Salinismo, como proyecto de modernidad, rendía sus frutos en el renacimiento de la "industria" cinematográfica.
 
Por fin vi la película Cronos, del maestro Guillermo del Toro. Sábado en la noche, de mucho cansancio y de pensar, mucho pensar, en tantas cosas qué tengo que hacer. Me quedo en la escena en que el dueño de la tienda de antigüedades lleva a su pequeña nieta al trabajo. Como en muchos negocios, a veces hay tiempos en que no hay clientela y hay que esperar. Bien la escena en que abuelo y nieta juegan "el avioncito" o "el bebeleche", pintado con tiza en el suelo del establecimiento.
 
Me dormí cuando llega al negocio un joven de aspecto delincuencial, buscando algo.  Tal vez  el artefacto al que se alude en la primera escena de la película, donde sale el alquimista interpretado por Mario Iván Martínez (que también salió en Pecado Original, Peligro Inminente y Cantinflas).
 
Dos cuestiones. Que en la vida no hay lonche gratis, como decía uno de mis maestros del Tec de Monterrey. Para alcanzar la vida y la juventud eternas, al menos en el mundo de Guillermo del Toro, hay que convertirse en vampiros, cuestión con la que el alquimista tal vez no contaba hasta que se transformó. Y sí, como se vería después, pero que yo no vi, en Cronos y en las demás películas a los vampiros les hace daño la luz del sol, tienen que dormir en ataúdes (o en cajas de madera a falta de éstos), y sí, también se les aniquila con una estaca en el pecho, igualito que en Buffy de Sarah Michelle Gellar.
 
La otra, que faltó algo en aquello que se debió mostrar. En Amores Perros se muestra la misma ciudad que en Cronos, y sin embargo, en la primera, el lugar  tiene más carácter, significados, imágenes, color, texturas. En Cronos, vamos a la misma ciudad y lo que se ve es ingenuidad y monotonía. Hubiera sido fantástico ver los edificios de Teodoro González de León, Legorreta, el Palacio de Minería, la calle Pino Suárez, Chapultepec en la tarde, el Palacio de Correos, la biblioteca del banco de México, el claustro de Sor Juana, el museo Rufino Tamayo, y así, que Cronos fuera un paseo necesario a través de una ciudad maravillosa. ¿Fue por eso que Cronos no fue nominada al Oscar? No sé, pero sí puedo afirmar que faltó algo.
Me sigo quedando con Sólo con Tu pareja como emblema del cine Salinista. Tal vez Cronos no tuvo nunca ese deseo, pero de todos modos vale la pena. Me arrepiento de no haberla terminado, pero es que hay tantas cosas en qué pensar y pues no hay vida eterna, a menos que...

Lo mejor de la película, la actuación de Mario Iván Martínez.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El ruido.

Cada vez que dejo la televisión, me doy cuenta de la conveniencia de usar bien el tiempo disponible. Será que así alcanza mejor.
Hay más retos por delante, y es que no había leído el reglamento académico donde dice que si no se presenta el examen final (cuyo valor es un 10 por ciento global), la materia se reprueba en automático.
 
Y no puedo dejar de comentar que por enésima vez estoy leyendo Réquiem por Brown. Me encanta la escena irrelevante, en que el detective la emprende contra una bolsa llena de donas. Los mejores placeres de la vida a veces no cuestan tanto dinero.
 
Gracias.

La pregunta.

El pasado viernes me preguntaron si en la casa se hacía arco de día de muertos. No, respondí. Se me olvidó que al menos sí se hace un altar, como conmemoración, o al menos para no desentonar con la tradición. Un altar es muy diferente a un arco de día de muertos. La diferencia es, hablando como arquitecto, geométrica y al mismo tiempo simbólica.
No atino a saber si la geometría siempre es símbolo, habría que darle una reflexión mayor.
Otra cuestión es que me tocó ver un rato nada más a Pablo Boullosa en La Dichosa Palabra, sentado en la mesa de análisis. Frente a él, una fotografía recargada sobre un recipiente con dos flores de zempazúchil (la flor color naranja conmemorativa a estas fechas) en agua. Valga decir también que esta flor ya se vende en versión sintética en las mercerías de mi ciudad y estoy seguro que en las demás. Pero en fin, solamente hacer notar que un altar puede ser tan sencillo como el del Maestro Boullosa, sin perder su carácter. Y el arco tiene más significación mientras mayor sea su tamaño. Tal vez allí esté la clave de la simbología y la diferencia entre un altar y un arco. Habría que pensar un poco más.

593. Entradas. Sáb. 22 07 2017.

Veo en el periódico El Norte de Monterrey una nota donde el director del Metro, a propósito de una chica que filman colgada de uno de los v...