miércoles, 19 de agosto de 2015

Matthew Perry y la casa Phoenix.

Lo recuerdo como Chandler, algo así como un contador o economista trabajando detrás de un escritorio en una magnífica oficina, y viviendo en un supremo apartamento (en México decimos departamento) en Nueva York. Era el periodo 1996-1999, que podemos extender hasta más allá del 2000. Los años de mejor bonanza económica de la historia reciente de Estados Unidos, bajo el gobierno del duunvirato Clinton-Gore. Algo de esa prosperidad llegó a México, a finales del gobierno de Ernesto Zedillo el inepto, específicamente los años 1998 y 1999, excelentes en materia de crecimiento económico, inflación y empleo. Todavía había cierta inocencia, pues, parafraseando a Ellroy, las sombrías dinámicas que dominan a la sociedad ya estaban ahí, solamente eran más difíciles de encontrar. Y en efecto, en Matthew Perry ahí estaban. Un día muy delgado, otro día con sobrepeso. El periodismo rosa alegaba un desorden alimenticio por el exceso de trabajo. La realidad, un abuso de alcohol y drogas al que Perry se refiere como "no puedes quitarte en 28 días de rehabilitación un problema que tiene 30 años". La casa Phoenix, ubicada en Los Ángeles, de la que Perry nunca ha sido cliente seguramente, pues está localizada en la zona de Venecia, o Venice "donde la basura va a dar al mar", despliega una frase de Gandhi: "no puedes eliminar en unos pocos días un hábito de toda la vida". Hoy, Perry declara, después de alcanzar la mayor de las famas y ser un ícono y arquetipo de todo aquello que los jóvenes querían ser en algún momento, bien parecido, vestido a la moda todo el tiempo, próspero, inteligente, y la palabra mágica de todas las palabras mágicas, exitoso, que al día de hoy lo que más le gusta de él no es ser bien parecido, ni vestir a la moda, ni ser próspero, inteligente o exitoso, sino ayudar a otras personas con sus adicciones.
"Today is a gift. Thats why we call it present". La lección de Perry es ésa, seguir adelante. Tal vez no vuelva una era como la del duunvirato del empleo pleno y el futuro optimista. Quizá jamás vuelva a darse un fenómeno como el de la serie Friends, o Seinfeld, o los Expedientes X. Igual y esos rasgos sombríos que hoy nos dominan y están presentes más que nunca en nuestra realidad, la inseguridad, la corrupción, la violencia, la represión, el desempleo, el alcoholismo, la drogadicción, y la música de banda, no harán mas que crecer y nunca más volverán a esconderse. Pero vivamos, pues, el día de hoy.
Gracias Matthew Perry.
Y recuerden, sean proactivos y piensen en términos de sistemas.

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