viernes, 14 de agosto de 2015

Era un rencor puro...

Entonces me entero que la gran cantaautora tijuanense, Julieta Venegas (ya lo dirá el chico TEC, ¿y ésa quién es?) incitó entre su público el abucheo, o el repudio de plano, hacia un reportero que la incomodó con una pregunta. Quienes analizan este hecho lo reprueban de inmediato.
Pero al menos no hubo una agresión física, como en el caso de Cuauhtémoc Blanco hacia Faitelson en 2003, o más recientemente, el caso de Herrera y Martinolli. Nada qué ver con la ejecución de Rubén Espinosa, en la Narvarte, ni con la de Heriberto Santos Cabrera, ex colaborador de una de las grandes televisoras, allá en tierras jarochas.
¿Se debe hablar de autoimponerse límites como periodista o comunicador? ¿Deberían tomarse siempre, en serio, las amenazas, o las intimidaciones, sobre todo ésas que vienen de "El Estado"? ¿Qué hacer también, cuando francamente, hay medios que tienen una línea dirigida a cuestionar, sospechar, desconfiar, y en algunos casos francamente provocar odio, confusión y división entre la sociedad a la que afirman "comunicar"? 
Por mientras encuentro respuesta a estas preguntas, voy a refrescarme a La Taberna, allá en Orizaba Veracruz, y a tomar un curso en fotoperiodismo. Tal vez me encuentre al  fotogénico Javier Duarte y se cumpla mi sueño dorado de retratarlo, en una pose estilo John F. Kennedy.

Viernes de chico TEC, con los amigos al Sierra Madre, luego cafecito en el Italians, tal vez una vuelta al centrito Valle. Pero primero, selfie, selfie. 
Más de nochecita, a la frontera, de shopping a Laredo, Texas, estado de Nuevo León. Es que es quincena y pues la quincena manda.
Pero primero, selfie, selfie.
Es el chico TEC.
Que conste que no he dicho cúal Tec.

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