martes, 17 de marzo de 2015

¿Qué tanto es tantito?



El dilema y el sentimiento de culpa.

No es el consumismo, es la arquitectura. Así pensé, pero no lo contesté, cuando recibo ese comentario de Antonio Lamb, un buen amigo que no aparece. "Se me figura que eres muy consumista". Para nada. La tarde se va rápido, y siempre falta algo que hacer. Es decir, siempre hay algo que comprar. Opalina para tarjetas de presentación. Plumas Bic de punto fino. Aerosol Lysol.

El mapa que me guía.
Un cuento de Carlos Fuentes, en el libro "Constancia y otras novelas para vírgenes". Viene a mi memoria cuando me siento desolado, desorientado si se puede decir.
El cuento se llama "Gente de Razón", y muy atinadamente, es sobre arquitectos. Así, el cuento trata toda la verdad sobre nosotros. Una línea o dos: "los arquitectos somos los más guapos, los más educados, los más amables y los más sociables, eso último por necesidad". Yo le agrego por necesidad comercial porque de por sí no hay chamba.

La triste realidad.
A mí me preguntaron en el nefasto Consejo General del INE (el tiempo me dio la razón) que para qué un arquitecto quiere ser consejero electoral, o por qué. Carlos Fuentes nos da el por qué. Los más guapos, los más educados, los más amables, los...

Pero bueno, la gentuza es la que se queda y ya ven, los seis consejeros al servicio de Manlio que se levantan a media sesión, el consejero presidente que parecerá galán de telenovelas pero se pasa de coloquial, el sistema de fiscalización electrónica que no estuvo a tiempo, la nota del periódico El Universal titulada "Ligados a partidos aspirantes a OPLES". Y es que no quedaron los mejores. Quedaron aquellos y aquellas ligados a partidos políticos, puro recomendado pues, no los mejores hombres y mujeres.

Ya dijo la consejera presidente de un órgano local que está bien difícil ser candidato independiente, ¿desde cuándo es su papel decir que es difícil cumplir con las reglas electorales? 

Y yo aquí, en esta ciudad de mis odios, donde el surrealismo es el que a mi me invade cuando le digo a un compañero (que no amigo) del TEC, que los clientes no me pagan y me contesta ¿por qué no te pagan?

No me pagan porque no quieren pagar. Porque son unos hijos de su muy pero muy  reputa madre, y por eso no pagan. ¿Y qué les hago? ni modo que los demande porque en este país donde no hay leyes qué se puede hacer. Para ejemplo, el Partido Verde, que se burla de la ley y de las autoridades electorales.


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