lunes, 29 de diciembre de 2014

Veo y me acuerdo.


En la televisión veo una nota sobre las escuelas del Instituto Politécnico Nacional, vacías debido al periodo vacacional.
El próximo 7 de enero es el regreso a clases, después del asunto del paro de clases y labores.
Al ver los edificios rectangulares, de concreto y vidrio, rodeados de árboles y más árboles, no puedo dejar de acordarme de mi Tecnológico de Monterrey, que también tenía edificios de concreto y vidrio, pero sin tantos árboles. Y también me acuerdo de esa atmósfera de vacío, soledad pues, cuando las clases y los exámenes finales terminaban y a esperar la calificación semestral.
La escuela, esos años de tanto aprender y también tanto sufrir.
La vida, estos años de tanto sufrir y donde me falta tanto aprender.

Alguna llamada telefónica sobre un proyecto de ampliación de casa habitación. Una lectura de dos páginas sobre la obra y la filosofía de Louis I. Kahn. Necesidad de una novela policiaca que no encuentro ni tengo, la risa que me da el intento del gobierno de distraernos con Porsches Caymán. Más aburrido y falto de imaginación no se puede. Extraño eso días en que el gobierno quería distraernos con escenarios más creativos, como el pleito entre dos divas de la música, o al chavito ése que le quitan su canasta de dulces, cosas que llamen la atención, no una aburrida foto de un junior en un carro nuevo. Bostezo.

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